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Gusto por los guevos Relatos Gay

 



Como un futuro Licenciado en psicología, que hará su tesis en
sesualidad humana, busca ayuda de un amigo homosexual para entender ese mundo
y de sus emociones; como descubre el sabor del guevo, a través de su
amigo, que lo desvirgará y lo convertirá ...



Gusto por los guevos… -- Primera Parte --


Tenía 19 años, empezando a vivir prácticamente, a experimentar a plenitud, las
mieles de la vida; poseía un cuerpo sin vellos, de buena apariencia, parecido
a un Dios griego, de líneas contorneadas, definidas, delgadas, de una piel fina,
limpia, de un hermoso color canela, de ojos vivaces, negros cual carbón africano,
labios rojos, carnosos y sensuales, que invitan a ser besados. Definitivamente
era un hombre que exudaba sexo, que despertaba bajas pasiones en hombres y mujeres,
sentimientos controversiales, sensaciones distintas; empero, Gabriel, ignoraba
esa presencia y pasión que despertaba en otras personas; contaba con numerosos
amigos, admiradores/as por el carisma que poseía, y por el privilegio de los
demás de rodearse y compartir con un bello, erótico y novel ejemplar masculino.


Gabriel poseía una personalidad un tanto retraída, en busca de un mundo interior
que sólo se encuentra con el tiempo; es muy inteligente, digamos que brillante,
y siempre concentrado en sus estudios, en la investigación acuciosa, en la búsqueda
de una vida cada vez mejor, en busca del "camino", de la verdad y la plenitud.
Pero en él, innegablemente, no puede estar ausente del deseo de experimentar,
de escrutar, de descubrir, el misterio de develar el potencial sexual que se
esconde en un hombre de estas dimensiones corpóreas y espirituales, de mente
amplia.


Gabriel había pertenecido, desde pequeño, al equipo nacional de judo de su país,
destacándose por su depurada técnica, y habilidad para aplicar llaves en el
suelo, e inutilizar a sus contrincantes, naciendo en él el placer de someter
a los machos; también, dedicado al ciclismo, a la natación y a muchos otros
deportes en general, ya podrán entender el cuerpo que se ha formado el chico,
a lo largo de los años de práctica deportiva: "Unas piernas de muerte, un culo
que cuando lo ves, se te para el guevo, se chorrea tu culo, y empieza a babearte
la verga, poseedor de unos abdominales marcados, un pecho definido, coronado
con unos pezones violáceos, oscuros, con unos brazos y antebrazos desarrollados,
normales, exagerados, ah! Y un guevo, venoso, ancho, de unos 20 cms, que en
su delgado y definido cuerpo, parecía otra pierna, que guevo se gastaba el chico,
aunque no le había dado mucho uso, por estar siempre concentrado en sus estudios,
prácticas deportivas, y la sobreprotección de una madre muy estricta y recia;
una mujer chapada a la antigua. Gabriel había dejado las prácticas deportivas
por estar envuelto en su preparación de tesis universitaria, y por las múltiples
demandas universitarias, pero conservaba el hábito de salir a trotar de ves
en cuando.


Gabriel estudiaba psicología y estaba presentando su tesis de grado, para obtener
su licenciatura, fundamentado en las distintas pasiones humanas, sobre el manejo
de las emociones, básicamente: "en la sexualidad humana", donde unos de los
temas en específico, y más amplio es el de la "homosexualidad masculina"; tema
que le preocupaba ya que uno de sus mejores amigos, una vez le confesó su debilidad
por el rabo encendido, su gusto por la verga, su adoración fálica, y sus constantes
experiencias, al sentir su buen guevo clavado en las entrañas de sus amantes
de turno. Gabriel adoraba y admiraba a Ricardo en muchos sentidos, y al saberse
conocedor de sus intimidades sexuales, ese lazo de amistad, de protector interno,
de sentirse padre de todo el mundo, se acrecentó, y lejos de separase de Ricardo
se volvieron más íntimos, más amigos, más unidos; claro, Ricardo sabiendo de
la preferencia sexual de su adorado Gabriel: "La heterosexual".


A raíz de que Ricardo le confiesa su preferencia sexual a su amigo del alma:
"Gabriel", éste cada vez se siente más cautivado, por la pasión, la sencillez,
la nobleza, y el amor, que transmite Ricardo al narrarles sus muchas experiencias
y relaciones con otros machos. Se siente intrigado, curioso. Y por ser uno de
los temas de su tesis, qué mejor asesor en la materia que Ricardo, que vive
y se siente homosexual, aunque de apariencia machito, para explicarle bien sobre
los sentimientos tan fuertes y maravillosos que puede nacer entre dos Hombres.


Ricardo siempre amo en silencio a Gabriel, pero nunca fue capaz de confesarle
sus sentimientos, por temor al rechazo, (grave error queridos amigos, siempre
debemos ser atrevidos, osados, abiertos y manifestar los sentimientos, o asumir
lo que el destino nos tiene deparado, y así lo hizo Ricardo, veamos pues, como
lo hizo…)


Una tarde, Gabriel le comenta a Ricardo su interés por adentrarse en el mundo
Gay, y conocer su comportamiento, sus motivaciones, sus causas, sus deseos ocultos,
sus impulsos, sus emociones en todos los sentidos…cuando Ricardo escucha
el interés de Gabriel, acerca de su mundo, en ese momento, siente una gran erección,
y se le marca en su pantalón, Gabriel se da cuenta, se sonroja, al ver que su
amigo se le marca tremendo paquete y le pide disculpas; Ricardo, le dice no
te preocupes, querido, lo que pasa es que ando un poco caliente y cuando me
hablas de machos, me pongo, muy puto, y lo que deseo, es tener un guevo adentro,
se ríen ambos, disipando la tensión del momento y Ricardo le dice: perdona la
sinceridad; no te preocupes Ricardo, eso es precisamente lo que quiero, que
me cuentes por qué tienes estás reacciones fisiológicas, que sientes al ver,
imaginar, oler, tocar, besar, amar a un hombre, es un tema de mi investigación,
y para hacerlo bien debo de comprenderlo, conocerlo y racionalizar algunas cosas,
vamos a ver. Ricardo suspira, un poco aliviado, aclarándose un poco sus sonrojados
cachetes, por la vergüenza de ser descubierto, en su calentura por su mejor
amigo, que esta mostrando un interés inusitado por el mundo Gay. Un mundo tan
maravilloso y divino, que pone al hombre en contacto con su esencia, llevándolo
a experimentar sensaciones de placer, dolor, sumisión, dominio, inimaginables.


En Ricardo se despierta una luz, en donde empieza a tejerse una telaraña, en
la que debe de ir llevando a Gabriel para que él se vaya enamorando de él, haciéndolo
experimentar en carne propia el gusto del amor entre machos, sus ojos se iluminan
y su corazón se acelera, al saber que podrá conquistar a uno de los machos más
codiciados de la universidad, su gran amor, hasta ahora prohibido, sin tener
que forzarlo, porque él había tomado el camino, y el destino había dado la pauta
para hacer realidad el deseo de poseer la mente, el corazón, el guevo y el culo
de Gabriel, de poseerlo todo. (Creemos que en Gabriel, como en todo macho, en
algún momento nace la necesidad de probar un buen guevo y sentirlo en todas
sus dimensiones, de sentirse dominado por una barra de carne caliente que te
frote la próstata, y sentirte la perra puta de otro hombre, pero son pocos,
los valientes, que se atreven a experimentar estás sensaciones extremas y maravillosas,
que te hacen sentir, realmente: "vivo")


Ricardo le dice a Gabriel que por qué no aprovecha que sus padres van de vacaciones
a Europa y que se quede unas semanas en su casa para ayudarlo con el tema, y
así irlo introduciendo en un viaje que Gabriel no imagina lo placentero y definitorio,
que será en su vida. Gabriel llega el viernes en la noche, luego de haber hablado
con su madre, pedirle permiso; la madre de Gabriel adora a Ricardo y conoce
bien a sus padres, además Ricardo siempre le ha mostrado a la madre de Gabriel,
que él es un joven correcto, estudioso, formal, muy educado, y que no pierde
ocasión para halagarla. Ricardo lo que ha hecho es conquistar el corazón de
la estricta madre de Gabriel, proyectándole la imagen de lo que toda madre desea
por compañero de su hijo, un buen compañero, amigo, como un hermano. Ya, estando
en la casa de Ricardo, ambos suben a instalar en el cuarto, las cosas de Ricardo
y éste observa que sólo hay una cama de tamaño matrimonial, no le da mucha importancia
al principio, pero luego verá y experimentará lo rico que es dormir pegadito
de un macho oloroso, calenturiento y de sentir el roce de una buena verga como
la que trae Ricardo, y con la que hará gozar al bello Gabriel.


Estuvieron haciendo lo normal del día; trabajando en el computador, leyendo
algunos libros, investigando y Ricardo empapándose del contenido de lo ya escrito
en la tesis de Gabriel. Gabriel, con la mudanza, y movimiento de su equipaje,
se había lastimado un poco la espalda, y Ricardo le ofreció un masaje, él poseía
la mesa, muy especial, por cierto y que luego se las describiré, a parte de
tener todos los utensilios para aplicar este arte como debe de ser; Gabriel,
ilusionado como un niño al que le van a dar una paleta, asiente con una sonrisa,
y con un mohín de alivio, se van a bañar, uno a uno, y cuando Gabriel, va saliendo
de la ducha, con una toalla envuelta alrededor de la cintura, oye que Ricardo
lo llama a la habitación donde su madre tiene todo equipado para recibir masajes.
Ricardo vestía unos pantaloncillos tipo hilo dental, blancos, en donde se le
marcaba un bulto, morcillón, semi-erecto, y dejaba ver su cuerpo esplendoroso,
el cual Gabriel, nunca había contemplado como ahora, Gabriel trago en seco,
y empezó a sentirse incomodo, pero Ricardo, presuroso, le dice, hermano, camina,
no te quedes ahí parado, recuéstate boca abajo, en la mesa de masaje, cierra
los ojos, y relájate, Gabriel se acerca tímido, y se acuesta desnudo, desatando
el nudo de la toalla y acomodándola por encima de sus nalgas, cubriéndolas un
poco, mostrando un poquito de pudor hacia su amigo.


Ricardo pasa su lengua por su boca, mojando sus ricos y rojos labios, porque
entiende que a empezado el camino de someter y hacer sentir el placer de una
buena verga a su amigo, de hacer sentir el contacto con la piel de un macho,
que va a experimentar Gabriel en las próximas semanas, al convivir con su intimo
amigo Ricardo, con su consentimiento, ya que Gabriel desea experimentar el amor
de machos, para poder tener juicio de valor suficiente y culminar, de manera
empírica su investigación de la conducta homosexual, aunque no le ha dicho nada
a Ricardo, para que no se sienta utilizado; Gabriel dejará que las cosas lleguen
a donde tienen que llegar, y no se imagina a donde van a llegar, hasta dentro
de su culo.


Ricardo ha iniciado el masaje, vertiendo un aceite, especial, de la marca Kamasutra,
que calienta la piel, y la insita al sexo, y a experimentar el placer de ser
tocado y no dejar de serlo, sobre la espalda de este bello ejemplar masculino.
Antes del masaje Ricardo le había dado a Gabriel, un jugo, que contenía una
pastilla especial, que agudiza los sentidos, y los lleva hasta el paroxismo
sensual.


Al sentir el contacto de las manos, Gabriel, empieza a sentir la placidez, la
relajación que van causando en su cuerpo, el toque de las expertas manos de
Ricardo, y el efecto del narcótico ingerido inconscientemente (que le suprimirá
la voluntad de rechazar el placer); esas manos, que no dejan de estar en continuo
contacto firme, lento y suave en la espalda del lampiño Gabriel. Ricardo le
dice al oído, en susurros, muñeco, lindo, Gabriel, que desea que se relaje bien,
relájate precioso, oye que rico estás, papi chulo, Gabrieeeellll, le dice, mira
putito, tranquilo; Ricardo a puesto una música reiki, encendido incienso de
canela, que aumenta el flujo sanguíneo, y le ha vendado los ojos, con la justificación
de que solo quiere que su tacto, su olfato y el oído estén funcionando, que
aún al gusto, ni a la vista le ha llegado su momento, aunque Gabriel se ha quedado
con la imagen del cuerpo escultural de Ricardo, en su mente, y no la puede sacar
de la cabeza, su mente está siendo asaltada en la oscuridad de la venda de seda
negra que ahora le cubre los ojos, por ese sentimiento erótico hacia su amigo
del alma, visualizar tocando ese cuerpo. Ricardo a preparado todo para hacer
gozar como una perra al indefenso Gabriel, Ricardo le amarra, suavemente los
tobillos y las muñecas, aferrándolas a la mesa especial de masajes, en donde
mueve ambas piernas y las deja un poco abiertas, en forma de tijeras, Gabriel,
esta imbuido y no se da cuenta que esta siendo separado, para que su verga caiga
cómodamente por entre las separación de la mesa especial para masajes, esta
cae, semi erecta, y acomodándose mejor a su cuerpo, Ricardo quita la toalla
de la nalga del bello ejemplar que tiene entre sus manos, y este siente como
el airé entra a esta área dejándose hacer, Ricardo ya tiene en sus manos a Gabriel,
en todo su esplendor, y comienza una danza peligrosa para la frágil heterosexualidad
de Gabriel.


Ricardo se quita su pantaloncillo, tipo hilo dental y se coloca un interior,
en donde a acumulado gran cantidad de semen, fruto de las continúas masturbaciones
que se ha practicado durante un año, este pantaloncillo, es un fetiche de Ricardo
el cual huele, en momentos que se masturba, el interior es blanco, de algodón,
lleno de manchas del espeso semen de Ricardo, aunque secas por el tiempo, conserva
el fuerte olor de semen, acumulado durante todo un año, tiene un aspecto curtido,
amarillento, por los restos de pis, y semen acumulados; Ricardo a puesto el
cuello de Gabriel acomodado de una forma en que su nariz quede un poco hacia
delante, con el cuello totalmente recto, relajado en una postura cómoda y poco
a poco, mientras sus manos continúan masajeando su espalda, hombros, brazos,
antebrazo, acerca su guevo, cubierto por este maravilloso y oloroso fetiche
a la nariz de Gabriel; Gabi, no sabe lo que es, pero el olor, le recuerda a
cloro, a excitación, a sudor, a sexo de macho puto, cachondo, a orín. Gabi,
está oliendo ese fetiche, y le pregunta a Ricardo qué es eso?, Ricardo sin contestar
nada acerca su paquete a la nariz, y al momento de su nariz entrar en contacto
con el pantaloncillo, Ricardo deja caer aceite en la raja de Gabi, este concentrado
en un olor primitivo, que despierta el sentido más desarrollado del ser humano,
el olfato, y que lo invita al placer, deja pasar el masajee que empieza a recibir
en sus nalgas, un placer siente, cuando huele el pantaloncillo, y cuando siente
las manotas que soban una y otra vez su rico culazo.


Ricardo le acerca su paquete a la nariz, y ya Gabi esta más conciente de que
es el olor del pene de Ricardo y sigue oliendo la prenda, mientras Ricardo se
percata de la fuerte erección de Gabi, que puede verse por debajo de la mesa
de masajes. Ricardo retira su pene, y Gabi queda olisqueando buscando el olor,
se quita el pantaloncillo; Gabriel, intenta mover sus brazos, y se da cuenta
que esta atado, y sus tobillos, también, le dice a Ricardo que qué hace?, Ricardo
contesta: mi cielo, te ayudo a entender el mundo Gay, para que puedas hacer
un trabajo, como todos los que has hecho en tu vida de estudios; pero quiero
que este sea el mejor, y sé que tu lo deseas, también; estás palabras calmaron
a Gabi, y se quedo con sus sentidos, agudizados, por las nuevas sensaciones
que estaba experimentando; en breves momentos, Ricardo queda desnudo, y amarra
alrededor de la nariz de Gabi, el fetiche que a preparado para esta ocasión,
Gabi, se relame los labios, porque le ha encontrado el gusto al olor a semen
añejo, de esta pieza erótica en la que Ricardo acumula sus eyaculaciones.


Rápidamente Ricardo baja hacia las nalgas de Gabi, este empieza a dar muestras
de placer, a sudar un poco, a agitarse la respiración, la música, el incienso,
con el olor a semen, las manos de Ricardo que le recorren el cuerpo, han hecho
que empiece a licuar gotitas de pre-cum de su prepucio, saliendo, gotitas, y
gotitas, en donde Ricardo ve de manifiesto el deseo de este macho, caliente,
VIRGEN; Ricardo lo tiene en la posición para empezar a masajear lentamente sus
pies, y Gabi, erizándose al contacto con sus expertas manos, comienza a acariciar
sus piernas, muslos, y con la boca soplando sobre sus nalgas, mordiéndolas suavemente,
Gabi, empieza a gemir como perrita en celo, y un ronroneo, que pone a Ricardo
muy caliente, cada vez con una erección metálica, que desea entrar en el cuerpo
de su amado Gabriel. Ricardo se acerca al hoyito rozadito y virgen del culito
de Gabi, y empieza a lamerlo, a chupar, a morder a su alrededor, y Gabi, empieza
a aullar como toda una puta, Ricardo sabe que lo tiene hecho una braza de fuego,
caliente, y su pene esta a punto de estallar, el olor a semen añejo, las manos
que lo han repasado, esa lengua, cual serpiente sinuosa, que lame su puntito
de placer, nunca lamido por nadie, es demasiado para Gabi, que grita, y grita
y le pide a Ricardo, que lo haga suyo, Ricardo le dice todavía no puta, es cuando
yo quiera, en eso Gabi, quiere zafarse, y Ricardo aprieta más las amarras y
ata su cintura, con un cordel de seguridad alrededor de la mesa, para inmovilizarlo
aún más.


Ricardo le quita el fetiche de la nariz, y Gabi vuelve a respirar el olor a
canela que esta en el aire, y un olor a hormona masculina, a sudor, a sexo de
macho putón, que impera en la habitación. Ricardo le conecta unos audífonos,
en donde a grabado voces de sus amantes, mientras él les hace el amor, le ha
grabado gritos, de placer, gritos de dolor ante la perdida de virginidades arrancadas
por la verga de Ricardo, gemidos de excitación, gritos de desesperación, de
desenfreno, pasión; le ha grabado sonidos sexuales, que le harán imaginar como
es que están siendo cogidos, oirá las palabras obscenas, de placer, de sometimiento,
de deseo, de entrega, que dicen sus amantes, al momento que Ricardo se los está
cogiendo por el culo con su buena verga. Ricardo es un amante, que explota los
sentidos de sus amados, y los convierte en amantes del guevo, los hace experimentar
el gusto por el guevo, de sentir carne y de ser dominados por un buen falo,
horadando sus culos.


Gabi esta en un estado de sumisión y deseo total, entregado, conociendo el potencial
sexual que hay dentro de él, y que nunca ninguna de sus novias, lo había puesto
a sentirse como una puta barata, de orilla, una perra callejera, dispuesta a
poner el culo para ser cogido por una verga. Gabi empieza a escuchar: aaaaaaaaaaa,
aaaaaaaajjjjj, aaaaaaaaajjj, ahí, ahí papi, ahíiiii papi, peeerrrooooo, maldito,
cuero, macho, cabrón, buen cabrón, así no, al paso, rápido papi, metelo así,
así, ahí, ricky, eso es papi, ahiiiiiiiiiiiii, ahiiiiiiii, así, así, aaaaaaaaaaajjjjjjjjjj,
aaaaaaaaaaaaaaiiiiiiiiiiijjj, uuuuuuuuummmmhhhhhhhhhhh, uuuyyyhhh, coño, eso
es, dame guevo papi, así, ahí, ahí, ahí, ahí, me vengo, me vengo papi, es tuya,
es tuya, es tu leche papi, solo tuya……………; estos
sonidos estaban volviendo loco a Gabriel, al oír como ponía a sus amantes, y
en las condiciones de deseo, y placer que experimentaban sus amantes, en sus
manos. Ricardo sabía que había llegado el momento y bajo debajo de la mesa para
empezar la mamada de la vida de Gabriel, olió el pene de Gabi, y le empezó a
pasar la lengua, sin dejar de pasar los dedos por la raya de su culo y en un
momento, mete el dedo en vaselina, y lo inserta suavemente dentro del culo de
Gabi, el esfínter ya dilatado por el estado de éxtasis en que se encontraba
Gabriel; Gabi, está a punto de sumirse en un estado de inconciencia debido a
las fuertes emociones que le está haciendo gozar su amigo: Ricardo. En unos
segundos, Ricardo retira la venda de los ojos de Gabriel, y este vuelve a apreciar
un poco de claridad, pero de inmediato sus ojos se clavan en la pantalla plana
de TV. Que esta en la habitación, en donde muestra a su amigo Ricardo cogiéndose
a un chaval delgado, indio, cabello negro, parecido a Gabi, en posición de perrito,
y dándole por el culo, con la verga de Ricardo, que la retira y la mete, la
retira y la mete, la retira y la mete, mete, y saca, mete y saca, dándole mucha
ñema, ñema, ñema por el culo, y gritando, se ve al machito sometido, en cuatro
gritando de placer, le están dando guevo del bueno, mucha ñema; Ricardo lo aferra
por sus caderas y lo somete, con su guevo, con placer; la cara del chaval se
ve, llena de placer y se ve que de sus labios salen gemidos de placer, Gabriel
no puede oírlo, está oyendo la grabación de quejidos, las palabras sucias de
amantes sometidos al placer por Ricardo, quejidos como de animales, aullando,
clamando por más guevo, saboreándose la boca, y derritiéndose por el placer
de una buena verga.


Es demasiado placer para Gabriel, siente de nuevo como la boca de Ricardo se
habré para mamarle el guevón, que rico, papi, dice Gabi, rico, mi rey, te amo,
te amo, dice, una y otra vez Gabriel, lo que para Ricardo es sorpresa, y en
esto pone más empeño y empieza a buscar la próstata virgen de su amado Gabi,
la encuentra, encuentra esa semillita que se quiere escurrir de entre sus dedos,
la presiona, la masajee, Gabriel, esta como encendido, sudando, acelerado, y
cada vez que su próstata es tocada, frotada, presionada, grita, grita, y grita
de placer; en un momento, Ricardo absorbe su pene, con fuerza, con los labios
y ve como los cojones de Gabi se adentran a su cilindro, observa como se hincha,
en ese momento entierra un segundo dedo, para presionar la próstata, y el pobre
y vencido Gabi, libera su esperma en la boca de su amado Ricardo, sintiendo
el orgasmo más grande y fuerte de su vida, larga unos 4 o 5 chorros de lefa,
de semen espeso y sabroso, el cual la boca de Ricardo no deja escapar, lo devora,
se lo traga todo; Gabi, por unos instantes cierra sus ojos, y quiere volver
a calmarse, en esto Ricardo se levanta, quieta los audífonos de los oídos de
Gabi, apaga el televisor, baja el voltaje de las luces, apaga el incienso de
canela, y pone en el stereo una música muy sensual, y sugerente; Ricardo a sacado
los dedos del culo, de Gabi, y lo a soltado de muñecas, tobillos y cintura;
Gabi, aún no da muestras de vida, porque ha quedado envuelto en un sopor sexual,
nunca imaginado, donde sus sentidos han sido llevado a los extremos, al límite.


Su tacto, su piel, a sido estimulada por el experto masaje de Ricardo; su olfato
por el penetrante olor de semen añejo del fetiche; sus oídos, por los gritos
de placer, dolor, por las palabras sucias, y estimulantes de los amantes que
se a cogido Ricardo; y su vista fue deleitada cuando su amigo cabalgaba a un
chamaco bello, de proporciones hermosas, parecido a él, donde Ricardo le robaba
su virginidad; falta estimular el sentido del gusto, y es el momento en que
Ricardo se para y le pone el guevo en frente de su boca, y le dice, Gabriel,
habré la boca, abre los ojos, y mira el regalo que te tengo, Gabriel, cual autómata,
obedece la voz de su amo, del hombre que lo ha llevado a experimentar lo que
es el sexo entre machos, y saber el placer que puede sentir un hombre en manos
de un experto hombre y magnifico amante.


Al ver ese guevón, babeante, caliente, habré la boca y siente cuando Ricardo
empieza a violarle la boca, siente el sabor a pene, el olor penetrante de los
pendejos, y de ese falo que se resbala entre sus labios, saborea el liquido
transparente que avecina la inminente eyaculación, y Gabi, está perdido chupando
el guevo de su mejor amigo, de su consejero, de su colega, de su amigo, que
le orientaría en cuanto al mundo Gay, pero que no se imaginaba lo placentero
y eterno de este viaje, de este cambio, de esta maravillosa experiencia, de
este encontrar el gusto por los guevos. Ricardo se veía satisfecho, el haber
puesto como un tizón al bello Gabriel, haberlo dedeado, hacerlo participe de
sus perversiones, de compartir su fetiche, de sus ataques sexuales, a algunos
amiguitos, y de las grabaciones tan eróticas y estimulantes; en estos momentos
Gabi, mamaba, la pinga de Ricardo como si lo hubiera hecho toda la vida, Ricardo
le dice, es el instinto, de puta, de zorra, de perra en celo que tenemos todos
los machos, y que solo otro macho puede despertar cuando las condiciones están
dadas; Ricardo esta conciente de que Gabi entiende todo lo que le dice y que
el sabor y olor de su pene lo somete, a sus deseos más bajos, en esto le dice:
oye puta, ya casi me vengo y quiero que te bebas toda mi lechita, como la buena
puta que sos, y Gabi, solo asiente con el cuello, Ricardo empieza la corrida
y aprieta del cuello de Gabi, ante un gesto de dolor, su glande a traspasado
la campanilla, y Gabi, da una arcada, ahueca la garganta y el falo continua
al esófago en donde recibe el primer chorro de semen espeso, puro, fuerte, de
olor penetrante y rico, Ricardo va sacando su pene para empapar toda la lengua
con el sabor de ese licor de vida, y continua, ante gritos de ambos, y la boca
agitada, nerviosa, y tragadora de nuestro querido Gabriel, saboreando el semen.


Ricardo tiene un aguante inusual, y su erección se mantiene, va detrás de Gabi,
le habré las piernas, mientas el termina de tragar el semen, y de sentir el
sabor rico de la leche de Ricardo, en lo que da un grito de dolor ante la penetración
inesperada del guevo de Ricardo, Gabi, trata de liberar su culo y en esto Ricardo
le asota el culo y lo somete enterrándole la verga hasta el fondo y le dice,
corazón relájate, te voy a singar bien, como una buena perra puta, relájate
papi chulo, estas palabras aliviaron el sometido culo de Gabriel, mientras Ricardo
con sabia maestría, se movía circularmente, para relajar aún más el esfínter
del desvirgado culo de Gabi, estimular la próstata, y hacer sentir a Gabi, como
una puta, como un hombre atravesado por otro, y por su propia voluntad, un hombre
que esta aprendiendo a saborear y disfrutar de un buen guevo. Que rico no.


Ricardo inicia el mete y saca, enloquecedor y Gabi, está sintiendo sus entrañas,
traspasadas, extendidas, por el grueso guevo que le trabaja su culo, esta siendo
sometido por el guevo de su mejor amigo, que lo obliga a experimentar placeres
ocultos dentro de su ser; Gabriel esta experimentando sentimientos fuertes,
muchas emociones; sintiendo extrema pasión, gustos inenarrables, y que luego
deberá plasmar en su investigación, razonando los hechos vividos, pero desde
una óptica académica, como lo es él.


Mientras no deja de sentir la constante invasión y sometimiento del guevo de
su amigo, de su amado, del hombre que le ha hecho conocer el sabor de una buena
verga, de un buen pene, de un guevo que lo ha va transportando al mundo del
placer, y del amor por los machos…Gabriel se ha convertido en una perra,
que ahora recula, y que grita, jadea, gime y pide guevo por el culo, guevo por
el culo, papi, así, así, dame guevo, dame tu leche, préñame como una puta perra,
bandida, dame tu guevo;, Ricardo acelera el mete y saca y le agarra el pene
a Gabi, que desde la penetración inesperada no se ha bajado y de dos sacudiones
empieza su segundo orgasmo, mientras Ricardo le dice, mami, te estoy dando tu
lechita, y siente el calor que inunda sus entrañas, se desmadeja y cae, luego
de venirse como un puto, como un buen puto, con una verga dentro del culo; cae
rendido, sometido, enamorado, convertido en todo un puto, con sabor a semen
en su boca; lleno de semen en el estomago y mucho semen en su culo, que rico
papi.


Esta historia erótica aún no acaba, faltan muchas cosas por vivir, y de ahora
en adelante a Gabriel se le abrirá un mundo de placer, amor, y experimentación
homosexual.