Delirio Porno. Buscador de Sexo, Relatos Eroticos, Fotos, Videos
Cuentale a un Amigo/a
Buscador de Sexo Relatos Eroticos Fotos
Porno Hispano Videos Porno Envíanos tu Relato
Navegación
Buscador
Porno Hispano
Noticias de Sexo
Fotos
Vídeos
Relatos

Videochat Barato
 
videochat barato

PORNSTARS Webcam
 

Chicas con Webcam
 

VIDEOS PORNO GRATIS
 Porno Gratis

Parejas Webcam
 
Parejas en Webcam

Cams de Latinas
webcam latinas

Cams Porno por SmS
Webcams Porno enviando 1 SmS
Enlaces de Sexo

Tu Buscasexo
BuXcaSeX
Postales X
Busca Sexo
Buscador Porno
Busca Webs Porno
La Guia de Sexo
Sexo por la Webcam

Relatos Porno, Noticias Porno curiosas, Fotos Porno, Videos Porno, Webcams Porno y mas en Delirio Porno, buscador porno gratis. Si tienes relatos o experiencias porno y quieres que aparezcan aqui, envialos a traves del menu superior Envia tu Relato y lo publicaremos.

WEBCAMS PORNO EN VIVO






El amigo de mi padre maduros

 

Me
gustaba provocar a los amigos de mi padre, uno de ellos me propuso un desafío
imposible de cumplir. La infidelidad no estaba dentro de mis planes. Se produce
una lucha interna en mi entre la curiosidad y las buenas costumbres.

Hola mis amigos, mi nombre es Paula, tengo 20 años, vivo con mis padres, no
tengo hermanos. Mi padre tiene un amigo íntimo, Néstor que tiene como el 53
años con el que se reúne todos los viernes a la tarde a jugar ajedrez. Muy a
menudo, luego de la partidas salen juntos a cenar, a veces solos, y otras con
sus esposas.

Tengo una debilidad bastante marcada con los maduros, y siempre, desde que tengo
cuerpo de mujer, me gusta mostrarme ante los amigos de mi padre y seducirlos,
se que muchos me desean, pero jamás se atreverían a insinuar algo, ni si quiera
a mirarme. Algunos de ellos, los mas osados, me miran un poco siempre cuidando
que mi padre no se de cuenta.

Néstor es mi preferido, por la cercanía con mi padre y porque es el mas apuesto.
Como la partida de ajedrez transcurre en el horario en que yo me arreglo para
salir con mi novio, aparezco con bata que a propósito dejo un poco entreabierta,
para que me vea en ropa interior. O a veces a medio vestir, con faldas cortas
sin abrocharlas a la cintura o con la blusa con algunos botones desprendidos
de más.

Cuando esto ocurre, veo que Néstor se sonroja y se esconde, trata de concentrarse
en el juego e intenta no mirarme aunque le resulta difícil no hacerlo. Pero
una vez ocurrió algo diferente. Ellos estaban jugando y yo estaba sentada en
un sillón al lado de ellos hablando por teléfono con una amiga. Tenía las piernas
abiertas más de lo recomendable, con el objeto que Néstor me mire. En ese momento
suena el timbre de mi casa, era Claudio, mi novio que pasaba a buscarme, como
estaba hablando por teléfono, mi padre dijo que el iría a abrir la puerta. En
ese momento yo me paro no se porque motivo, intentando terminar la conversación
y me pongo de espaldas a Néstor. El corta la comunicación, me pone una mano
en la boca desde atrás y me mete la mano en mi sexo. Me metió bien adentro un
dedo en la vagina y con otro me presionaba el agujerito de la cola sin introducirlo.

Te gusta putita, te gusta que te meta la mano en el orto????

Estas, calentita, no, putita???

Querés verga???, querés comerte una buena verga????

Luego de esto, me soltó y regresó a su asiento donde estaba jugando, en el momento
en que llegaban mi padre y mi novio hablando animadamente. Yo estaba petrificada,
no podía creer lo que había sucedido. Mi novio me saludo y me di vuelta sonrojada,
me saludo con un beso. En ese momento mi padre y Néstor estaban concentrados
en el tablero como si nada hubiese sucedido.

Vamos Paulita que llegamos tarde, dijo mi novio saliendo de la biblioteca con
dirección a la puerta.

Que pasa, Néstor, hoy tenes un mal día, jaque, dijo mi padre.

Es que estoy algo desconcentrado, dijo Néstor mirándome las piernas y pasándose
la lengua por los labios.

Tras esto, salí de la habitación y corrí para alcanzar a mi novio.

Durante el trayecto en el auto estaba muda, por suerte Claudio estaba concentrado
en manejar para no llegar tarde al teatro, luego llegamos sobre la hora de la
función y tuve toda la obra para tratar de aclarar mi mente. Tenía un nudo en
el estómago, estaba conmocionada, como me puso esa mano, y ese trato tan vulgar,
si siempre me trato como si fuese su hija. Reflexioné que yo lo había estado
provocando, y era una lógica reacción de un hombre, tenía merecido esto, yo
lo había buscado, había histeriqueado con el mucho tiempo, y aquí estaba el
resultado.

A la salida del teatro me olvidé del tema y fui a casa de mi novio, como todos
los viernes a pasar la noche. Lo pasamos muy bien como siempre lo hacemos. Por
la mañana volví a mi casa, entré a mi cuarto en el momento en que sonó el teléfono.


Hola, putita, soy Néstor.

Ho.... , hola, alcancé a balbucear.

Escuchame putita, el viernes que viene mi mujer no va a estar en casa, yo le
voy a decir a tu padre que tengo otro compromiso y que no puedo jugar al ajedrez,
vos decile a tu novio que no podes salir porque tenes que estudiar en casa de
una amiga, entonces venís a casa y te doy de una vez por todas, esta verga que
tanto anhelas.

Te parece, putita???

Eeeee, esteeeeee, señor, esteeeee, no..... , noo , tartamudee como una estúpida.

Bueno, putita, te espero el viernes a la noche, dijo cortando la comunicación.

Me quedé de una pieza, no daba crédito a lo que mis oídos escuchaban, colgué
el teléfono, me senté en la cama y me quede pensando en la situación. Como pude
llegar a esto, porque me estaba sucediendo, me trato como una puta, porque este
acoso?. Porque? Idiota, me dije, lo estuviste provocando durante meses, que
pensabas, pendeja histérica. Y para colmo, lo estaba evaluando?. Me gustaba
Néstor, me gustaban los maduros, porque no?, no se me iban a presentar muchas
ocasiones como esta. Pero es un amigo de mi padre, conozco a la esposa, es divina
e inteligente, hemos estado juntos de vacaciones, me trataron siempre como una
hija, como podría defraudarlos así?. Y mi novio, como engañarlo?, nunca había
pensado en engañarlo. Como llegue a esto, que locura.

Así transcurrieron los días de la semana, con estos pensamientos, pensaba en
los pros y contras, definitivamente era una locura, no tenía sentido, pero fantaseaba
a veces con imágenes nuestras teniendo sexo, me ponía a mil el trato que tuvo
conmigo, bien de callejera, nunca me habían tratado así, siempre como una princesa,
pero el me trató como puta, pensé que de esa forma compondría un personaje y
le sería más fácil, seguro que el estaría pasando por lo mismo que yo, planteándose
si detenerse o continuar.

Hasta el jueves a la noche pensé que llamaría para suspender el encuentro, pero
cuando llegué a casa, mi padre le decía a mi madre, que tendría la tarde libre
porque Néstor tenía otro compromiso. Mi madre le dijo con cierta ironía que
le parecía raro que la primer noche que la esposa estaba fuera, el tenga un
compromiso. Mi padre le dijo que no sea mal pensada, que la gente de bien como
nosotros no comete engaños así porque sí. Estas últimas palabras fueron como
una bofetada para mi, pero a su vez afirmaban mi decisión de llamarlo y decirle
que me disculpe por haber coqueteado con el, que eso fue de chiquilina estúpida,
pero que no podía ser tener esa aventura. Llamé a su casa durante todo el día
viernes, pero no me contestaron. Lo dejaría plantado al no poder comunicarme?.
Eso era grosero. El me estaba esperando. Había suspendido su ajedrez por mí.
Lo había ofendido, y creí que por lo menos debía disculparme en persona.

Suspendí el encuentro con mi novio y me arreglé para ir a la casa de Néstor.
Me puse una tanga negra de encaje que se me metía bien en la colita, unas medias
negras hasta los muslos y un vestido también negro bien corto y con un importante
escote en la espalda, no me puse sostén. Me pinté bien y me puse un rico perfume.
Cuando me mire al espejo me dije, que haces idiota, le vas a explicar que no
te queres acostar con el vestida de esa manera? Era ridícula la situación, pensé
en cambiarme de ropa, ponerme unos jeans, un sweater y unas zapatillas. Fui
a mi armario de ropa, encontré unos zapatos negros con taco medio, me los calcé,
me coloque un abrigo largo y salí a la calle en busca de un taxi.

Como a la media hora llegue a su edificio, toqué el timbre de su departamento.
Enseguida me abrió, estaba tan nerviosa que me temblaban las piernas, tenía
un nudo en la garganta. Subí al ascensor y al verme en el espejo, me di cuenta
que me había olvidado de cambiarme. Me quedé con el vestido negro corto y escotado.
Dios mío, como me pudo pasar esto?. La vestimenta podría ser determinante en
esta reunión, como me va a creer que no quiero hacerlo?. Toqué el piso anterior
al de el, para bajar nuevamente y ver que podía hacer con la ropa. Pero no hice
a tiempo, paró en su piso y en cuanto se abrió la puerta del ascensor estaba
el esperándome en el palier.

Estaba vestido con un elegante pantalón de franela y una camisa muy linda. Me
hizo pasar al hall de entrada, tenía una amplia sonrisa dibujada en el rostro.

Casi no vengo, Néstor. Intenté llamar todo el día, pero nadie me contestaba.

No estuve en todo el día, bueno, pero aquí estamos, me dijo mientras me ayudaba
a quitarme el abrigo.

El quedó detrás de mí viendo mi espalda casi desnuda.

Que lindo vestido tenes, me dijo

Si, fue un error, iba a venir mas discreta, es que... es que.... esto esta mal,
es un error, señor. Yo no quise.......

Si, putita, es un error que no te estés comiendo mi verga ahora.

No, no señor, perdón pero es un error.

Me tomó de los hombros y me hizo arrodillar.

Veni, putita calientapijas, bajame el cierre y chupamela.

Ese lenguaje vulgar me chocaba, pero también me excitaba, y también era como
que componía un personaje que me hacía sentir menos culpa.

Me arrodillé y literalmente obedecí su pedido, le bajé el cierre y saqué un
largo y sobretodo grueso pene. Lo agarré y me lo metí en la boca. Lo hacía como
una autómata, no entendía como estaba haciendo eso. Los primeros gemidos de
placer de Néstor me volvieron a mi tarea. Lo chupaba y masturbaba estaba salado,
rico. Tenía el pene de un hombre que podía ser mi padre en la boca. Acaso no
era ese un sueño a cumplir?

Siiiiiiiiiii, ahhhhhhhh, siiiiiiiiii, putita, chupame, siiiiii, dale, chupame

Que bien me lo chupas, que puta que sos, que bien, que bien.

Así que no querías, putita?

Dale, chupa, puta, chupa que te gusta.

Ese lenguaje que usaba me daba vueltas, luego de un rato de estársela chupando
me apartó de su pene, me tomo de los hombros, y me condujo a la cama. Me hizo
acostar boca abajo, me dijo que le gustaba mi vestido, que era mejor no sacarlo.
Me levantó la falda, corrió un poco la tanga a un costado, me puso una mano
en la nuca, apretándome hacia abajo y me ensartó su enorme instrumento así vestido
como estaba. Me penetró completa, de un empujón, sentí como ese imponente tronco
se deslizaba despacio pero sin detenerse. Estaba tan lubricada por la excitación
que no me dolió semejante intromisión en mi pequeño cuerpo. Comenzó a bombear
bien duro, mi cuerpo se movía a su ritmo, los empujes eran cada vez más profundos,
estaba tan excitada que ya me estaba viniendo.

Ahhhhhh, Néstor, ahhhhhhh, siiiiiiii, siiiiiiii, siiiiiiii

Ohhhhhhhhh, siiiiiiiiii, me vengo, Néstor, me vengo, ohhhhhhh

Y acabé de una manera impresionante, creo que fue el resultado a toda la tensión
acumulada en una semana. El seguía bombeando cada vez más. Con cada empuje me
hacía ver las estrellas.

Ahí tenes, puta, ahí tenes la verga que te gusta, puta?

Te gusta la verga que tanto buscaste?

Me sacaban esas palabras rudas, yo estaba muda, pensé que debía alentarlo, ayudarlo
a acabar.

Dale, papi, cogete a tu putita, dame verga papi, dámela.

Siiiii, putita, siiiii, tragate mi verga, tragátela toda.

Entre palabras y empujes seguía la excitación y un placer infinito. Estaba boca
abajo, dominada, sometida por este macho maduro que había sucumbido a mis encantos,
y que ahora sometía a su hembra a sus caprichos. Me sentía una puta, y tenía
a mi hombre dispuesto a hacerme sentir su rigor, ha hacerme suya. Seguía y seguía
y se hacía interminable y me preguntaba porque no acababa, con mi novio ya hubiese
terminado y en ese pensamiento comencé a experimentar algo desconocido hasta
entonces, estaba por llegar al orgasmo otra vez, sin habérmela sacado, estaba
por venirme otra vez?, era esto posible?

Ayyyyyy, papi, estoy por venirme otra vez, como sos papi, como me la das

Siiiii, puta, te voy a dar tanta verga que te voy a dejar seca.

Que dura esta, papi, que dura y que gruesa.

Siiiiii, putita, vos me la pones así. Estas toda transpirada, putita.

Si papi, vos me haces transpirar. Ya me voy papi, me voy otra vez

Siiiiii, putita, yo me voy también, yo me voy también.

Ayyyyyyy, ayyyyyyyy, papi, ayyyyyyy

Ohhhhhhhh, ohhhhhhh, siiiiiiiiii, puta, siiiiiiiii, ohhhhhhhhh

Ayyyyyyyyyy, ayyyyyyyyyyyyy

Ohhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhh.

Acabamos juntos, fue una experiencia brutal, bestial, de locos. Un placer infinito.

Nos quedamos en esa posición yo boca abajo y el arriba tratando de bajar la
agitación que teníamos. Seguimos un rato sin hablar.

Luego de unos minutos decidí levantarme de la cama, ni lo miré me sentía terrible,
me acomode la ropa como pude y estaba por salir del cuarto sin decir una palabra.

Paulita, ya te vas?, preguntó Néstor

Si, Néstor, esto no puede ser, no va a volver a ocurrir.

Yo se Paulita, esto no debe volver a ocurrir, me dijo mirándome a los ojos.

Me tranquilizó su actitud, me había vuelto a llamar por mi nombre, y no como
puta, significaba que las cosas volvían a la normalidad. Salí de la casa tan
rápido como pude. Tomé un taxi en la puerta de su edificio. Me sentía una puta
sucia, patética, no podía ser que hubiese ocurrido esto, pero yo tenía la culpa,
era sin dudas la única culpable de todo. Seguro que el también se sentía culpable,
lo vi en su mirada.

El taxista me miraba, parecía que percibía lo que había hecho, lo puta que era.
Como voy a enfrentar a mi familia, a mi padre a mi madre, a mi novio, si no
puedo sostener la mirada del taxista. Dios mío, que bajo caí. Como superaré
esto. Recordaba lo que hice, las imágenes, el trato de Néstor. Instintivamente
me puse una mano en mi vagina, estaba húmeda otra vez.
Webcam Porno con Jovencitas Guarras