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WEBCAMS PORNO EN VIVO
Doña Luz
Maduras
Madura,
vecina y con maña.
Me han dicho que la iniciación sexual de las chicas es siempre muy difícil y
traumática y que todas las mujeres recuerdan como, cuando y donde perdieron
la virginidad. Yo no sé si para los hombres es mas o menos fácil mas o menos
difícil, pero sé que mi iniciación sexual la recordare toda la vida.
Vivíamos en Madrid, en una casa de ocho pisos con tres viviendas por piso. Nosotros
vivíamos en el segundo y Dª Luz vivía en el cuarto piso. Yo tenia diecisiete
años cuando la única hija de Dª Luz, Amparito, se casó. Como Dª Luz era amiga
de mama, antes de la boda vino mucho por casa para hablar de vestidos, invitados,
salones, padres del novio, menús para la cena y todas esas cosas de las que
las madres hablan antes de una boda. Dª Luz debía tener unos cuarenta y seis
años, pero muy bien llevados. La información oficial que yo tenia entonces,
era que había sido guapisima actriz de teatro y que D. Luis se enamoro como
un loco de ella. La siguió por media España viendo todas sus representaciones
hasta que por fin ella acepto su proposición y se casaron. D. Luis era quince
años mayor que ella, aunque delgado y de aspecto distinguido se le veía avejentado,
aun mayor de sus sesenta y un años. Tenia aspecto de viejo mientras que Dª Luz
aun se veía lozana y atractiva. D. Luis venia de vieja familia andaluza, con
aires de nobleza, ricos terratenientes con olivares y varios cortijos. Después
de la boda se asentaron en Madrid donde había nacido Amparito.
Yo no se como había sido de guapa en su juventud, pero a los cuarenta y seis
años Dª Luz estaba pero que muy bien. Era alta, de pelo rubio (¿teñido?) grandes
ojos verdes, boca sensual, largo y elegante cuello, prominentes pechos que llamaban
la atención, fina cintura, caderas y trasero bien marcados, piernas largas con
finos tobillos. Además de su buena apariencia física, se movía con aire de confianza,
tenia salero, reía a menudo y contaba chistes y chascarillos con mucha gracia
y un mínimo acento andaluz. Difícilmente aparentaba los cuarenta años. Yo recuerdo
haberla visto a menudo años antes de la boda de Amparito, pero fue durante esta
época anterior a la boda cuando se convirtió en una obsesión para mí. La veía
prácticamente todas las tardes en casa. Y aunque siempre iba muy maquillada
y con el pelo bien arreglado. Ella decía que cuando venia a casa no se arreglaba
por que estabamos en confianza. Así que a menudo bajaba con vestidos o batas
andaluzas, muy sueltas con buen escote. Escote que a menudo me dejaba ver su
valle de las delicias y buena parte de sus opulentos pechos. Ella parecía haberme
cogido mucho cariño y a menudo me abrazaba y estrujaba diciendo ¡qué guapo es
mi Currito! (yo me llamo Francisco, pero ella es la única que siempre me ha
llamado Currito). Cuando me abrazaba sus maravillosos pechos se estrujaban contra
mí, yo pensaba que mientras me apretara con sus tetas podía llamarme lo que
quisiera. Había tardes que bajaba con su bata pero sin sujetador y cuando me
abrazaba, o se inclinaba un poco.. Entre los escotes, exhibiciones, abrazos
y estrujamientos, yo me acababa poniendo muy excitado y tenia que irme al cuarto
de baño a masturbarme como un mico.
Pasada la boda de Amparito, sus visitas fueron un poco menos frecuentes, pero
todavía venia una o dos tardes por semana a enseñar fotos de la boda, del viaje
de novios, etc. Los abrazos y achuchones se hicieron mas pronunciados y Dª Luz
empezó a decir que qué guapo era y que contenta estaba de no haber tenido un
hijo, porque no podría haber sido tan guapo como su Currito. Recuerdo que en
un par de ocasiones entré en la sala cuando ella y mi madre se estaban riendo
a carcajadas y cuando yo pregunté de reían, Dª Luz dijo:
Currito mi niño bonito, cosas verdes de viaje de novios que no te puedo contar
porque me pondría muy colorada y tu aun eres muy jovencito.
Mientras así decía ponía su mano sobre sus pechos y con una sonrisa de picara
me guiñaba un ojo. A mí la señora me ponía mas caliente que la puñeta, porque
la verdad es que con su magnifico cuerpo, su gracia, salero, apretujones y juegos,
la encontraba de lo más deseable. Ella parecía no darse cuenta y seguía abrazándome
y jugueteando conmigo como si yo fuera un niño y acababa poniéndome de lo más
cachondo. Mis visitas al cuarto de baño para pajearme en su honor, cada vez
que ella jugaba con su Currito, se convirtieron en una rutina. Claro esta que
siendo una amiga de mama nunca me atreví a decir ni hacer nada mas que mirar
con cara de tonto y tratar de buscar el mejor ángulo para mirar hacia abajo
del escote, o hacia arriba de la falda.
Una tarde volvía yo del instituto, a eso de la seis, y vi a Dª Luz que venia
cargada con varias bolsas, al parecer bastante pesadas. Me acerque a ella y
le pregunte si le podía ayudar. Me dijo que no solo era guapo sino muy cortes.
Cogí las bolsas (no es que parecían, es que eran muy pesadas) y la seguí. Subimos
en el ascensor y ella me pidió que le ayudara a llevarlas hasta su cocina. Entramos
a su piso y puse las bolsas sobre la mesa de la cocina. Dª Luz me dio un gran
abrazo (yo pense que estrujaba y refrotaba sus maravillosos pechos contra mí
mas fuerte y más tiempo de lo habitual) y dijo:
Gracias Currito, guapo. No sé que hubiera hecho sin ti, estaba medio muerta
cuando me ayudaste. Muchas gracias hijo.
No hay de que Dª Luz, no hay de que. Si le puedo ayudar en algo en el futuro
no dude en llamarme.
Me dirigí hacia el pasillo, pero Dª Luz me interrumpió inmediatamente.
No, hijo, ¿no te iras ahora? Por lo menos déjame que te invite a una cervecita
y algo de picar.
Muchas gracias Dª. Luz, muchas gracias, pero no se moleste.
Uy mi niño, no es ninguna molestia y es lo menos que puedo hacer después de
lo que has trabajado por mí. Anda, vamos al salón.
Pasamos al salón, me invito a sentarme, me pregunto que querría beber, le dije
que cerveza. Trajo la cerveza y unas bandejitas con almendras, aceitunas y otras
cosas para picar.
Currito, déjame que me cambie a otra ropa más cómoda.
Pasó a la habitación que había enfrente del salón. Yo me serví la cerveza y
empece a picar las almendras. Al levantar la cabeza para beber la cerveza, casi
se me cae la cerveza, la cabeza y.. la baba. La puerta de la habitación donde
había entrado Dª Luz estaba entreabierta y vi pasar a Dª Luz con su falda pero
desnuda de cintura para arriba, con los pechos al aire. La visión no duró mas
que un instante, mientras ella cruzaba la habitación, lo suficiente para que
notara que eran bien grandes y se movían como flanes. Me quede helado, paralizado,
sin saber que hacer o pensar. Fue tan breve la visión que en seguida empece
a dudar de si de verdad la había visto o si mis múltiples masturbaciones pensando
en ella me hacían alucinar. Cuando me repuse un poco del impacto de aquella
celestial visión, decidí beber un poco de cerveza, tome un trago y según ponía
el vaso sobre la mesa vi a Dª Luz cruzar la habitación otra vez; ahora sin falda,
solo con medias y bragas. Si, de verdad la estaba viendo, no era una alucinación
¡estaba buenisima! Otra vez la visión no duro mas que un segundo, pero ¡Qué
segundo! Tenia unos muslazos y un trasero de exposición. Tan buena estaba, que
empece a temblar y como escalofríos recorrían mi cuerpo. De alguna forma me
convencí de que, no era cierto, que no la veía, que estaba alucinando, con la
mano todavía temblando de excitación, tome un buen trago de cerveza, otro, otro
y poco a poco deje de temblar como una hoja al viento.
Al poco tiempo salió Dª Luz ¡qué digo Dª Luz! Salió la fantasía onírico-sexual
de cualquier adolescente. Llevaba zapatos de alto tacón, con medias negras.
Una falda negra muy, muy ajustada velaba o desvelaba unas ancas y un trasero
ni grandes ni pequeños sino perfectos; un jersey rojo, de fina lana de angora,
muy ajustado realzaba sus magníficos pechos. El amplio cuello del jersey caía
por el hombro derecho hasta medio brazo revelando un suave, redondo y sensual
hombro sin la más mínima traza de tirante de sujetador. El bello rostro estaba
realzado por el maquillaje y pinturas de guerra en los lugares propios: labios,
mejillas, pestañas y párpados. La melena rubia, suelta, hasta por debajo de
los hombros. Lentamente se acerco a mí, sonriendo, las perfectas piernas moviéndose
como las de las modelos en las pasarelas, las caderas en sinuosa cadencia, los
pechos bamboleando... todo era perfecto y mucho más de lo que yo podía soportar.
No sé si la ropa era mas cómoda para ella, pero para mi... No sabia si saltar
sobre ella y violarla, si pegar alaridos de placer-terror o si salir huyendo
de la casa antes de hacer una barbaridad.
Currito, perdona que haya tardado, pero es que no sabia que ponerme, espero
que no te importe que me hay apuesto estos trapillos de estar por casa.
¡Dios, santo bendito! Me cago en los trapillos de andar por casa. Si aquello
eran trapillos.. De forma incoherente, murmure algo, no recuerdo que, y ella
se sentó a mi lado. Con el hombro descubierto junto a mí, cuando trataba de
coger unas almendras su teta se apoyaba en mí, mientras la apertura del jersey
se inclinaba hacia delante y me ofrecía una magnifica vista de su embelesadora
cordillera. ¡Madre del amor hermoso! Yo sudaba por todos lados. Hacia grandes
esfuerzos para dejar de temblar.
¿Tienes novia Currito?
No Dª Luz.
Hoy, mi niño no te pongas colorado que somos amigos desde hace mucho tiempo.
¿No te importa que te pregunte estas cosas verdad?
No Dª Luz, claro que no.
Dije yo tartamudeando. Ella hizo como que no notaba mi tartamudeo.
Pero con lo guapo y fuerte que eres Currito, debes tener muchas chicas a tu
disposición.
No señora, no tengo ninguna.
Ay, Currito no me seas borde, deja de llamarme señora y Dª Luz que me haces
sentir muy vieja. Llámame Luz o si quieres tía Luz, pero no seas tan formal.
Bueno, aunque no tengas novia ni salgas mucho con chicas, si que habrás hecho
el amor varias veces ¿verdad Currito?
Yo debí ponerme de todos los colores. Jamas se me hubiera ocurrido que una señora
como Dª Luz pudiera preguntarme algo así. Me imagino se me paralizo el cerebro,
la lengua, la cara y todo el cuerpo. Dª Luz mas fresca que una lechuga dijo:
Anda Currito, no seas tímido conmigo que tenemos mucha confianza y podemos hablar
de estas cosas. Además, yo ya soy muy mayor, es como si fuera tu mama así que
no hace falta que te pongas colorado.
Después de toser, carraspear, tartamudear, tomar aire veinte veces y conseguir
que el corazón dejara de pegarme golpes en el pecho, conseguí decir:
No Dª Luz, nunca he hecho el amor. Y usted no es tan mayor, que es muy, pero
que muy atractiva.
Uy mi Currito ¡qué galante eres!
Así diciendo me dio un abrazo en que claramente note sus maravillosos pechos,
libres de sujetador restregándose contra mí, mientras ella besaba mis mejillas
y de forma accidental tocaba mis labios con los suyos. No se como lo hizo, pero
con el abrazo, los besos y otros movimientos la falda se había subido bastante
y ahora dejaba a la vista los magníficos muslos. Con el tema de la conversación,
los abrazos, los pechos, los muslos, el hombro al descubierto.. yo tenia una
tremenda, casi dolorosa, erección que me hacia sentir muy incomodo, sobre todo
temiendo que ella lo notara.
Currito ¿sabes como dar besos de amor?
Ahí si que me quede sin oxigeno, respiración, o latido cardiaco; estoy seguro
de que mi encefalograma quedo plano durante varios minutos, descerebrado, completamente
descerebrado. Con la intensidad de mi sonrojo hubiera podido hacer de piel roja
en películas del más fiel tecnicolor. Cuando recuperé el uso de la palabra articulada,
creo que chamulle algo como:
Do, Do, Do, Do, ña, ña, ¡Doña Luz!
Currito, hijo, que me llames Luz. Además, no tartamudees y, sobre todo, no dejes
de respirar tanto tiempo que me asustas; bueno, ¿sabes o no sabes besar?
No he besado nunca, Luz. Bueno ya sabe, no he besado..
Ya te entiendo Currito, ya te entiendo. No me lo explico, un chico tan guapo
como tú y todavía sin experiencia. Mira esto esta muy mal, en nuestra sociedad
enseñamos todo tipo de tonterías como religión comparada y trigonometría esférica
que no sirven para nada y las dos cosas que de verdad necesitan saber los jóvenes:
Como hacer dinero y como hacer el amor, son las únicas cosas que no enseñamos.
¿Tú quieres que yo te enseñe?
¡Madre mía que tarde! Parecía que Dª Luz estaba experimentando para medir con
exactitud lo que hacia falta para que mi corazón diera un salto, saliera de
mi pecho y diera carreras por el suelo. ¿Que podía decirle yo? ¿Que llevaba
meses masturbándome como un mandril obsesionado con ella? ¿Que no quería que
me enseñara a hacer el amor, que lo que quería era follar a lo bestia hasta
morirme? ¿Que ardía en deseos de tener aquellos dulces pechazos en mi boca y
mis manos sobre aquella muslada de alabastro? ¿Que quería estar encima de ella,
debajo de ella, de medio lado.. como fuera, pero con ella? ¿Que quería besar
sus labios, su cuello, sus pechos, su coño, su culo, sus muslos.. ? Por fin
dije:
Dª Luz, no, no, no, no se que decir, me da mucha vergüenza.
Mira Currito, que no me llames Dª Luz, que no me trates de usted y que a ver
si dejas de comportarte como un bobo. ¿Te doy asco?
Uy Dª.. Luz claro que no, que me vas a dar asco, si eres guapisima y llevo meses
pensando en ti.
Nada mas pensando o también haciendo, ¡pillín!
Mientras decía esto, hizo un clarisimo y obsceno gesto con su mano, como sujetando
un tubo, moviéndola de arriba a bajo delante de su ingle que no dejaba ningún
lugar a dudas. Por enésima vez esa tarde estaba avergonzado, con la cara como
el proverbial tomate y sin saber que decir.
Bueno, bueno, ya veo por tu cara que no solo pensabas, sino que también hacías.
Mira, no te avergüences, para mí es un honor que un chico joven y tan guapo
como tu se ponga caliente pensando en mi. Anda tontin, no seas tan vergonzoso
y dame un beso.
Yo viendo que se me abría el cielo, humedecí mi labios y los puse sobre los
suyos. Me encanto la sensación, de mis labios contra los suyos. Separe mi boca
de la suya y me quede parado sin saber que hacer o decir. Con una leve sonrisa
Dª Luz dijo:
Currito... Así no vas a partir muchos corazones. Mira, déjame hacer a mi.
¡Leche! Puso una mano en mi nuca, se inclino, puso sus labios sobre los míos,
jugó con su lengua hasta que yo abrí mi boca. Con su mano empujo mi cabeza contra
la suya, metió su lengua hasta tocarme la campanilla, cuando yo conteste introduciendo
mi lengua en su boca, ella suavemente la mordió. Mientras jugueteábamos con
nuestras lenguas cogió una de mis manos y la puso contra uno de sus pechos.
¡Dios que sensación! por primera vez en mi vida tocaba una teta con mis manos,
aunque fuera a través del jersey. Dejando mi mano en su pecho, llevó la suya
a mi ingle y suavemente la movía de arriba abajo. Dado el tamaño de mi erección
no tuvo ningún problema para identificar mi pene y suavemente lo acariciaba
sobre mis pantalones. Yo creí que me había muerto y había ido al cielo. ¿Como
poder describir las cien mil sensaciones que me invadían: tocando su pecho,
notando su mano sobre mi pene, mi lengua, la suya.. ?
¡Ozu Currito! Parece que vas ser buen estudiante aprendes rápido. A ver, ahora
hazlo tu.
Yo no me hice de rogar. Puse mi labios entreabiertos sobre los suyos y metí
mi lengua en su boca y puse mi mano sobre su pecho. Ella, separo su boca de
la mía y suavemente dijo:
Por debajo del jersey Currito, por debajo.
Metí mi mano debajo del jersey y.. ¡Cristo bendito! Aquello era la gloria, tocando
la maravillosa, cálida y firme teta de Luz ¡que maravilla! Cuando pensaba que
aquello era el no va mas, Luz dijo:
La otra mano Currito, con la otra mano acaríciame entre los muslos.
¡Anda la leche! Le tocaba entre los muslos, suaves, sedosos y subí hasta la
braga ¡Coño, Luz no llevaba bragas! Toqué su vello púbico, los labios de su
coño estaban bien húmedos. Me puse a cien, ya no sabia lo que decía ni lo que
hacia.
Luz te quiero desnudar.
Y ¿quien te lo prohibe hijito?
Con el mismo cuidado con que un sacerdote desvela el objeto más sagrado de su
religión, yo cogí su jersey con ambas manos y lentamente lo icé. ¡Que maravilla!
Que par de pechos magníficos. La tez clara, las grandes areolas rosa intenso
y los pezones duros y puntiagudos. Como un loco hundí mi cabeza entre aquellos
pechazos y besaba, chupaba, estrujaba, mordisqueaba..
Calma, mi niño, calma. Tienes que aprender, entre el máximo placer y el dolor
hay una línea muy fina, procura no cruzarla. Me estas dando mucho gusto chupando
mis teticas estrujando y besando, pero cuando muerdes me haces daño. A algunas
mujeres les gusta que les hagan un poco de daño, a mi no. Así, así, chupa Currito
chupa.
Aquello era la gloria ¡qué carnazas! ¡Que tetas! ¡Que tía! Puse a Luz de pie.
Noté que la falda tenia una cremallera a un lado. La abrí y la falda callo al
suelo. ¡Dios bendito! Luz habia venido bien preparada para seducirme, poco a
poco a pesar de mi inexperiencia me daba cuenta que aquello no era casualidad;
que ella seguro que no iba por casa todos lo días con zapato de tacón alto,
medias negras, liguero de encaje gránate oscuro sujetando las medias, sin bragas
y sin sujetador y con un finísimo jersey de angora. La muy zorra se había preparado,
pero.. ¡Qué bien lo había hecho! ¡Qué buena estaba! Tenia la tripa plana, sin
estrías, bien conservada, las caderas redondas y bien prominentes, el pubis
cubierto con vello castaño oscuro. No podía ver el sexo tapado por el frondoso
bosque, pero la muslada era impresionante. Muslos bien torneados, macizos no
fofos, tirando un poquito a gruesos, tentadores, deseables, yo los tocaba, palpaba,
sobaba sus ancas maravillosas, palmoteaba sus cachetes, estaba como un niño
en una pastelería: Había tantas cosas que deseaba, que quería, que no sabia
por donde empezar. Yo subía y bajaba como pájaro en jaula, besaba un pezón,
mordisqueaba un cachete; sobaba un muslo, estrujaba una teta ponía mi mano en
su sexo. ¡Dios que festín! Por fin Luz decidió poner un orden.
Mira Currito, no lo vas ha poder hacer todo en un día, así es mejor mi alma.
Así volverás otros días y te enseñare mas cositas. Mira, ahora te voy a enseñar
algo de lo mejor que hay en esta vida.
Asi diciendo, con diestras manos soltó mi cinturón, abrió la bragueta y dejo
que mis pantalones cayeran al suelo. Con gesto fluido (claramente, no era la
primera vez que lo hacia) cogió el elástico de mis calzoncillos y los bajo hasta
el suelo. Sin perder comba se puso en cuclillas delante de mi, con las piernas
abiertas y cogiendo mi pene, ya bien duro y enhiesto, en sus manos dijo:
Currito, mi alma, buen instrumento tienes, espero que no crezcas mucho mas por
que como te crezca un poco mas esta verga.. Vas a tener que sacar una licencia
de armas. Puedes hacer mucho daño con un aparato así. Ahora, mi niño, aprende
y disfruta: aprende como se chupa una verga y disfruta de la mamada de una verdadera
experta.
¿Cómo describir el éxtasis? Aquello era increíble Luz recorría su lengua por
mi verga como si tocara la flauta, a veces se la metía toda en la boca, otras
veces la cogía con su mano y me masturbaba, de repente lo dejaba y con su lengua
jugaba sobre mi glande. A parte del placer y gusto que me daba, aquello era
ver como un maestro artesano ejercitaba toda su maña y todo su arte. Claro esta
que no me pude contener, en poco mas de un minuto con un aullido me corrí como
una bestia y eyacule en su boca. Luz con autentica glotonería, no solo se lo
bebió todo, si no que con una mano me ordeñaba la verga para estar segura de
no se desperdiciaba ni una gota.
Lo siento Luz, estaba tan excitado que no me dio tiempo a avisarte que me llegaba
el orgasmo.
Mira Currito –dijo ella, mientras relamía mi leche alrededor de sus labios no
andes buscando palabritas cuando tu y yo estemos solos. No has tenido un orgasmo:
tu te has corrido como un toro. No hace falta que me avises de nada, me encanta
la leche de macho y me beberé toda la que me quieras dar. ¿Te ha gustado mi
chupada mi niño?
Luz es el mayor placer que he tenido en mi vida; eres y estas buenisima.
Mientras a si decía yo me arrodille a su lado para jugar con aquellas tetazas
que me tengan fascinado. Las cogía con las dos manos, las estrujaba, retorcía,
besaba, chupaba ¡Dios que fuentes de placer! Luz me animaba y hasta ponía sus
manos debajo de las tetorras, como si fueran bandejas y levantándolas, las ofrendaba
a mi boca.
Currito, parece que te gustan mis teticas, ¿eh viciosillo?
Luz de teticas nada, que tienes un par de melones inmensos y me gustan mas que
untar pan en la salsa.
¿Sabes lo que es un cubano? amante
No Luz ¿qué es un cubano?
Hoy mi niño, vas a ver.
Luz se irguió se fue al sofá y se sentó en él con las piernas bien separadas
y me dijo que me acercara a ella. Me acomodo entre sus piernas, cogió mi verga
que estaba medio caída, la puso en su boca y aspiro como un aspirador. Ni que
decir tiene que mi nabo empezó a prestar atención. Enseguida se puso duro. Luz
lo saco de su boca, cogió sus tetas con ambas manos y juntándolas, escupió un
par de veces en el delicioso valle y puso mi picha entre sus tetas. Con sus
manos bajaba y subía las tetorras y cuando la punta de mi capullo asomaba por
entre las dos montañas de la gloria ella le daba un lametón con su lengua. No
sé que me daba mas gusto, el pajote fantástico que me hacia con sus tetorras
o el ver a un artista en el zenit de su arte. Ver el arte de Luz manejando sus
pechazos era como ver a Velaquez manejar los pinceles o a Rodin manejando el
cincel. ¡Que gracia! ¡Que sutileza! ¡Que eficacia! ¡Que salero! ¡Que tía! ¡Que
tetas! Yo babeaba, ponía los ojos en blanco, tocaba los tetones, acariciaba
su cara y murmuraba cosas incoherentes.
Currito, deja de hacer ruidos como un tonto hijo ¿te gusta el cubano?
Joder Luz, y como no me va a gustar si es la leche de bueno.
¿No me la quieres hincar en mi conejillo?
Luz, coño deja de burlarte de mi, claro que te la quiero meter, tengo unas ganas
de follarte... que no veas.
Vale mi amor.
Luz se echo en el sofá, se esparranco y dijo:
Ven aquí cielo, ven aquí y follame todo lo que quieras, métemela hasta el corvejón,
rómpeme el coño, follame como lo que soy: una puta viciosa; hazme tuya para
siempre ángel mío.
Me subí encima del sofá, me puse entre sus piernas y la ensarte con mi lanza
enfurecida. ¡La leche bendita! Aquel coño era maravilloso, cálido, húmedo, acogedor,
suave, ajustado, aquello no hay quien lo pueda describir, mi sensación de varón
triunfador, estar encima de Dª Luz, mi fantasía de meses, dominando mi primera
mujer, mi primera follada, su sabiduría, mi placer.. Si en el Cielo no dan algo
así... ¡no quiero ir al Cielo!
Para, Currito, para no te corras todavía, te quiero enseñar otra cosa.
Yo deje bombear su almeja, y con mi verga metida hasta lo más profundo dije:
¡Coño Luz, quiero correrme!
Claro que si, pichoncíto mío, pero te puedes correr haciendo otra cosa, sácala
mi amor, sácala.
La saque, Luz me llevo detrás del sofá. De debajo del sofá saco unas cuerdas
y dijo:
Mira pichón te voy a enseñar algo maravilloso, dame tus manos.
Le di mis manos. Ella puso cuerdas alrededor de mis muñecas, me hizo doblarme
sobre el sofá y luego las ato a las patas de delante con mucha tensión. Yo no
me daba cuenta de lo que pasaba. Ver a aquel cuerpazo glorioso moverse a mi
alrededor, las tetas bailando, el culo temblando como un flan, mis ojos pegados
a sus curvas, sus carnes y no prestaba atención a lo que ella hacia. Cuando
quise darme cuenta mis muñecas y mis tobillos estaban atados al sofá y yo, doblado
sobre el, no podía moverme. Luz se sentó en el suelo detrás de mí, cogió mi
picha con una mano y empezó a tocar la zambomba mientras su lengua sabia chupeteaba
alrededor de mi ojete.
Te voy a hacer el mejor beso negro de tu vida, pichón mío.
La grandisima marrana metía su lengua dentro de mi culo. Después note como metía
un dedo, después dos y los giraba y dilataba mi esfínter. Alternaba, dedos,
besos, lengua, dedos.. Yo dije:
Luz me vuelves loco. ¿Cómo puedes besar mi culo, so marrana? ¿No te da asco?
Sigue, sigue putorra que me das mucho gusto. ¡Que guarra eres, pero que bueno...
¡
Luis, ya esta listo ven.
Luz pasó por debajo mis piernas y empezó a chuparme la picha con gran entusiasmo.
Cuando más embelesado estaba con sus chupeteos note como algo gordo me entraba
en el culo.
¿Que me metes en el culo Luz?
Volví mi cabeza y ¡Hostia bendita! El vejestorio de Don Luis, lleno de arrugas
y de babas me había ensartado como a una aceituna. Me estaba dando por culo,
sus sarmentosas manos acariciaban mi pecho y su asquerosa boca chupaba y besaba
mi cuello.
No, nooo, cabrones no me hagáis maricón. Jodío vejestorio, sácala, sácala cabrón
que te mato. Luz te voy a dar de hostias. ¡Hijos de puta!
Yo estaba angustiado, supongo que porque a mi edad pensaba que si me daban por
culo una vez ya era marica de por vida. Chillaba y berreaba como un berraco.
Pero ... atado como estaba era todo lo que podia hacer.
Currito, capullo, deja de chillar, mi niño que no te pasa nada malo. Mira angelito,
cuando acabe Luis me la puedes meter a mí en el culo todo lo que quieras. Aguanta
un poquito mi ángel, ya veras, te acabara gustando y cuando me des por culo
a mi.. no veas el gustirrin que te voy a dar.
¡Que cabrona aquella zorra! Me había engañado y seducido como a un idiota, llevaba
meses planeándolo. La muy guarra estaba haciendo de gancho para el marica de
D. Luis. Como todas las mujeres fueran tan falsas y calculadoras como la jodia
Luz, los hombres íbamos de culo. Yo trataba de moverme y escaparme pero entre
las cuerdas y los dos no podía hacer nada. Tenia una furia, una ira, un cabreo..
Luz seguía chupán–domela, D. Luis seguía porculizandome y yo empecé a pensar,
lo comido por lo servido. Luz chupaba de maravilla y pasados la sorpresa y el
dolor inicial, lo del culo, mientras ella me hacia una mamada profunda, hasta
me gustaba. El vejestorio asqueroso que con entrecortados vahídos se me estaba
beneficiando dio unos grititos, se agarro a mi pecho como un loco, tuvo unos
espasmos y se cayo al suelo. Luz siguió haciendo maravillas a mi butifarra con
su boca.
Suéltame Luz, coño, desátame. El marica de tu marido ya se ha corrido, ya me
puedes desatar..
Ella siguió chupándomela un ratito y por fin, pasando otra vez por debajo de
mi arco púbico desató mis tobillos y muñecas. Note que D. Luis ya no estaba
en la habitación el viejo maricón había desaparecido como había venido, sin
dejarse notar Yo frote mis manos y tobillos para desentumecerme. Sin que yo
dijera nada, la guarra de Luz limpio mi culo con su lengua. Yo medio llorando
pregunte:
Porque has hecho esto Luz, porque, porque me has hecho un marica para toda mi
vida.
No seas tonto Currito. Porque Luis te haya hecho un hombre follando tu culo
no quiere decir que seas marica. El que yo te de por culo con mi lengua, o con
mis dedos ni me hace a mi un hombre ni a ti un maricón.
Yo estaba enfurecido. Cogí a Luz por los pelos con una mano mientras con la
otra la abofetee.
So puta dime lo que pasa, dímelo.
Luz me miro con odio en los ojos.
Currito, no vuelvas a pegarme o no vuelves a verme en toda tu vida. Si quieres
que te las razones de lo que pasado, pídelo, pero no vuelvas a pegarme.
Lo siento Luz, explícame que ha pasado aquí.
Mira Currito, no sé que te habrán dicho a ti tus padres, pero yo le digo a todo
el mundo que de joven yo fui una muy prometedora actriz de teatro clásico. ¡Y
una mierda! Yo era putilla de cabaret. Cuando tenia veintidós año,s tuve un
descuido y me quedé preñada. No me di cuenta hasta que estaba de tres meses.
Por las razones que fuese no quería tener un aborto, a los cinco meses empezaba
notarse mucho, no sabia que hacer. Desesperada se lo conté a un barman del cabaret
que era mariquita, muy buena persona y nos habíamos hecho muy amigos. Él me
consoló y me aseguro que ya encontraríamos alguna solución. Dos días mas tarde
el barman me dijo que tenia una solución. Uno de sus amantes (Luis) era de una
familia muy rica y muy conservadora. Los padres no podían tolerar la idea de
que el hijo fuera de la cascara amarga y le habían dicho que si no se casaba
y tenia hijos lo iban a desheredar. Luis quería hacerme la siguiente proposición.
Nos casá–bamos, nos íbamos a vivir a Madrid donde nadie nos conocía. Cuando
tuviera mi hijo (Amparito) estaríamos casados y el hijo seria legal. Nada mas
teníamos que pretender que estabamos casados yo podría follar con quien quisiera
sin dar escándalos, el seguiría con sus amigos, sin dar escándalo y podríamos
vivir de las rentas de la fortuna y las tierras que le dejarían sus padres.
Quizás no era el ideal con el que sueñan las chiquillas de quince años. Pero
mejor que hacer de puta con un hijo que alimentar ya era. Nos casamos y .. vivimos
felices. Ni a Amparito ni a mi nos ha faltado nunca nada, yo he tenido muchos
amantes, y Luis también. Él se ha portado muy bien conmigo y quiere a Amparito
mas que muchos padres biológicos quieren a sus hijos. Ahora que es viejo le
cuesta encontrar amantes así que yo, por el afecto que le tengo y por lo bueno
que ha sido con nosotras, de vez en cuando, me traigo a algún chaval guapo (como
tu mi ángel) a casa y cuando estamos en plena faena el se beneficia un culito
de chaval que buena falta le hace a l hombre.
¡Manda huevos! ¡Que tía! Todo esto lo contaba con el mismo tono de voz con el
que otros describen como hacer una tortilla o como barnizar una silla. ¡Cómo
la cosa más normal y natural del mundo!
Asi que tu me has seducido para que el marica de tu marido me pudiera desvirgar
el culo. En realidad para violarme.
No exactamente Currito, tu me gustas mucho, pero no soy celosa y te puedo compartir
con Luis.
Luz, ¿recuerdas que hace un momento me dijiste que si te pegaba no me volvías
a ver?
Si, Curito lo recuerdo muy bien.
Sin decir nada mas con la mano izquierda la cogí de los cabellos y con la derecha
le di dos hostias con todas mis fuerzas. Cuando solté sus cabellos se cayo al
suelo medio desmayada. La cogí por los sobacos, la levante y sentándome en el
sillón la tendí sobre mis piernas y empecé a azotar como un salvaje aquel culote
maravilloso. Luz, empezó a gritar y llorar pero pronto se acabaron las fuerzas
y lo único que hacia era gimotear. Cuando la mano me dolía y no podía pegar
mas, deje de azotarla y la puse de rodillas frente a mi. La cachonda, segura
de si misma y dominante Luz, no estaba tan dominante ni tan segura con churretones
de rimmel cayendo de sus ojos marcando surcos en su maquillaje.
Luz, ¿Sabes porque te he pegado?
No, Currito dijo gimoteando.
Porque no solo eres una mala puta, pero estas haciendo de chula para el marica
de tu marido y porque encima has tenido los huevos de amenazarme. Tu a mi no
me amenazas! so guarra! Vendré aquí cuando quiera, te follare como y cuando
quiera y si rechistas te monto un escándalo en la vecindad de mil pares de cojones
y os denuncio a la policía a ti y al marica de tu marido como corruptores de
menores. ¿Te enteras de quien manda aquí?
Me pareció que un relámpago de ira cruzaba sus ojos. Rápidamente cogí su pelo
con mi mano izquierda y levante mi mano derecha. Luz bajo los ojos con humildad
y dijo:
Si Currito, tu mandas.
Vamos a ver si nos enteramos todos. Dile al marica de Luis que venga aquí.
Llamo a Luis y el viejo, acobardado vino al salón.
Mira Luis, como vuelvas a tratar de pillarme de sorpresa otra vez te muelo a
palos. Voy a venir aquí cuando quiera a follarme a la putorra de tu mujer. Si
prometes no hacer ruido te dejare mirar. De vez en cuando quizás te deje que
me la chupes, igual yo te doy por culo alguna vez y el día de tu santo, quizás
te dejare que, mientras la puta de tu mujer me la chupa, tu me des por culo.
¿Te enteras?
Si Paco, me he enterado.
Anda chúpamela cabrito.
El viejo puso cara de gustirrin y empezó a chupármela. No era ni la mitad de
bueno que lo que hacia su mujer, pero.. no estaba mal. Mientras el viejo me
la chupaba yo miraba a Luz a mis pies. Ella tenia una cara de confusion pero
a pesar de la paliza que le había dado, seguía estando buenisima y aquellos
melonazos suyos me volvían loco. Al verla así, rendida, dominada por mi me excitaba
aun mas. Mi pija se empalmo bien empalmada.
Luis, ahora chúpale el culo a Luz.
Paco, que a mi las mujeres.. me dan mucho asco.
Chúpale el culo o te inflo a leches.
El vejete le chupo el culo, cuando me pareció que estaba bien lubricado, le
aparte y dije:
Mira Luis, mira, como le follo el culo a la puta de Luz.
Sin mas ceremonia, agarre las caderas de Luz y envaine mi tranca en su culo.
Ella respingó y pego gritos, diciendo que no, que por el culo no.. pero yo sin
hacerle caso metía y sacaba mi verga con embeleso. ¡Que bueno! Aquel culo era
casi mejor que su boca. Esa mujer era un manantial de placer, me volvía loco
de gusto. Ver mi verga entrando y saliendo en aquel ajustado agujero, los recios,
duros y prietos cachetes aguantando mis embestidas. De alguna forma darle por
el culo a Luz me daba una sensación de dominio total, de absoluto control sobre
ella. Me incline sobre su preciosa espalda, cogí sus pechazos con mis manos
y, usándolos como asideros, macere su culo a conciencia y sin piedad. En poco
tiempo, Luz como buena yegua cachonda, cogió mi ritmo, culeaba y empezó a jalearme.
Currito ¡cabrón!, Como te aprovechas de mí, que sinvergüenza eres, pero bien
jodes mamón. ¡Rómpeme el culo chaval! Párteme en dos amante, dame bien dado.
Ay que viciosa soy, como me gusta que me den verga y me gusta ... por todos
los agujeros. Dámela, Currito, se bueno con tu tía Luz, metela hasta dentro,
dame toda tu verga y toda tu leche; dame, dame mi niño, no pares, por favor,
no pares.
Aquella hembra imperial se empalaba al máximo, movía su culo y empujaba para
meterse mi polla todo lo posible. Tenia miedo de que se metiera hasta mis huevos.
¡Dios que hembra! No me pude contener mas y con un rugido de placer derrame
toda mi leche dentro de su culo, mientras abrazado a ella, magreando sus tetas,
en éxtasis, susurraba:
Luz, Luz ...
Así me quede, derrengado sobre ella. Pasados unos minutos, recupere algunas
fuerzas, como pude me levante, cogí mi ropa, fui al cuarto de baño y me asee
un poco. Cuando volví al salón, Luis se había ido y Luz se había puesto la falda
y el Jersey. Me pareció el momento de imponer autoridad.
Me cago en la leche Luz, quien te dijo que te vistieras.
Ella me miro sorprendida, pero al ver el gesto de mi cara y quizás recordando
la sarta de leches y azotes que le había dado, rápidamente se saco el jersey
mientras decía:
Hay, perdona Currito, hijo no sabia que todavía me querías en pelotas.
Como no te voy a querer en pelotas, jodia, si estas mas buena que el pan y tienes
unas tetas que me vuelven loco. Recuerda, aquí mando yo. A partir de ahora nada
mas follas conmigo y cuando me de la gana vendré aquí y te follare como quiera
y por donde quiera. ¿Me has entendido?
Si pichón, tu eres mi amo y único amante.
Así me gustas, jodia, así me gustas.
Como premio le di un besazo en la boca y un par de suaves azotes en el maravilloso
culazo y salí del piso. Mientras bajaba por la escalera silbando, iba bien satisfecho
de mí mismo. Había ido a casa de Luz como un virginal y tierno corderillo dominado
por una mujer y salía de allí tres horas después, follador experimentado, fiero
león, jefe de la manada, estaba como en la cumbre de una montaña, me sentía
como el rey del mundo. Entre en casa fui al salón y allí estaba mi madre haciendo
punto.
Paco, ¿donde has estado? Me tenias preocupada. Pensaba que estarías aquí a las
seis y son mas de las nueve.
Lo siento, mama,
Me incline, di un beso en la mejilla a mi madre y con toda la tranquilidad del
mundo, sobre la marcha, me invente un cuento.
Cuando llegue a casa, en el portal me encontré con Dª Luz que venia muy cargada,
la ayude a subir unas bolsas a su piso y resulta que se le habían fundido los
plomos, así que la ayude a arreglarlos pero tenia una lampara haciendo un cortocircuito.
Tuve que encontrar donde estaba el cortocircuito, preparar cables, empalmarlos,
así que pase tiempo haciendo de electricista, arreglando varios cables y aparatos.
La verdad es que tenia la instalación eléctrica muy abandonada pero creo que
se la he dejado en buenas condiciones.
Podías haber llamado diciéndome donde estabas, pero me alegro mucho de que ayudes
a Dª Luz. Además de ser muy amiga mía es muy buena persona y como D. Luis ya
esta muy viejo, me temo que para arreglos de este tipo la pobre Luz no tiene
a nadie.
No te preocupes mama, que a partir de ahora iré por su piso al menos una vez
a la semana a ver si necesita algo y con mucho gusto le arreglare cañerías,
agujeros, o lo que haga falta...
Gracias hijo, eso es muy de agradecer, sobre todo, en un chico joven. La mayoría
de los jóvenes de ahor no tienen el respeto por los mayores que había antes.
Bueno, me voy a preparar la cena.
Cuando mi madre salía de la habitación, mirando el garbo con el que movía el
trasero, me di cuenta de que con sus cuarenta y cuatro años mama aun estaba
bien rica; un poquito entrada en carnes, pero todavía tenia buen tipo: alta,
buenos pechos, cintura estrecha y un trasero ... un trasero respingón que estaba
diciendo cómeme, cómeme. Pense para mí: ¡Vaya por Dios! Me parece que a mama
también la voy a tener que ayudar con... la instalación eléctrica.