Relatos Porno, Noticias Porno curiosas,
Fotos Porno, Videos Porno, Webcams Porno y mas en Delirio Porno,
buscador porno gratis. Si tienes
relatos o experiencias porno y quieres que aparezcan aqui, envialos
a traves del menu superior Envia tu Relato y lo publicaremos.
WEBCAMS PORNO EN VIVO
La hija de mi vecina
Jovenes
Tan
solo tiene 13 años, pero ya añora un cambio en su vida, mismo
que vendrá en la primera noche de sexo de su vida con un hombre que le
dobla la edad.
Lo que sucedió se lo debo todo a una consola de playstation. A mis 26 años era
soltero, y vivia solo en mi casa. Estuve viviendo con una zorra por unos años
que al final se aburrió de mi y un dia simplemente ya no la encontré en casa.
Decidí entonces no volverme a involucrar con ninguna otra puta, y si a caso
solo iba a coger con ella en algun motel pero nunca en mi casa. Para matar el
aburrimiento decidi comprarme un playstation y una buena cantidad de juegos
para distraerme.
Justamente la existencia de esta maquina fue la que llamó la atención de la
hija de mi vecina. Mi vecina, Norma, de 37 años, es una mujer hermosa, libertina,
de las que llegan a su casa en horas de la madrugada, después de una intensa
noche de fiesta, licor y sexo. A pesar de ciertas insinuaciones, nunca me ha
atraido, aun cuando se trata de una mujer muy atractiva, hermosa, que gusta
vestirse de forma muy provocativa. La verdad es que ese tipo de mujer no me
atrae.
Tiene una hija, Greta, que al momento de ocurrir lo que les he de narrar recientemente
había cumplido sus 13 primaveras. Es una chica que heredó la hermosura y el
buen cuerpo de su madre. De piel blanca, de bella figura que a sus 13 ya le
hace competencia a la de su madre. Lindo rostro con cejas y cabellos negros,
ojos verde aceituna, una boquita delicada, algo grande. Como todas las chicas
de su edad, gusta de vestirse con poca ropa, con unos pantaloncillos tan cortos
que en cierta ocasión, estando ella sentada de espaldas a mi, pude ver el comienzo
de la raja de su culo.
En varias ocasiones la chica ha estado en mi casa jugando con mi playstation.
A veces jugamos juntos, a veces solo llega a verme jugar. Un par de veces se
ha quedado en mi casa, mientras la zorra de su madre se queda con algun invitado
a pasar la noche en unas cogederas interminables. En ocasiones hasta hemos escuchado
sus gemidos en la madrugada cuando el tipo seguramente la esta culeando como
se debe.
Una madrugada, estando Greta en mi casa, me quedé cerca de la ventana que da
a la calle, escuchando los gemidos de Norma. La imaginaba en la cama, yaciendo
sobre su espalda, con las piernas bien abiertas, con su amante bien situado
en su sexo, metiendo y sacando la verga de su chocho una y otra vez. Imaginaba
sus tetas bamboleandose al ritmo de las cogidas, y el sudor bañando su cuerpo
y su rostro, el cual seguro mostraría con gestos propios del momento el placer
que le proporcionaba el ser empalada sin piedad por aquel sable de carne.
Sin darme cuenta me saqué la verga y comencé a masturbarme, mientras escuchaba
aquella sinfonía de gemidos. Mi respiración se agitaba mientras yo seguia dándome
placer, sin apartar de mi mente la imagen de aquella zorra cogiendo como loca.
Tenía mis ojos cerrados, y estaba casi llegando a mi punto cuando sentí que
no estaba solo en aquella parte de la casa. Volteé rápidamente para ver por
un par de segundos a la chica que quién sabe desde hacía cuánto me observaba.
Ella dio media vuelta y se fue a mi habitación, dejándome solo nuevamente. Acomodé
el sofá y me acosté, pensando en la chica y en lo que podría haber pensado al
verme masturbándome.
Al amanecer fui a mi habitación a hablar con Greta. No quería que se armara
un escándalo por un descuido de mi parte. Ella ya estaba despierta. Pude notar
que sus ropas estaban en un rincón de la habitación. Supuse que ella estaría
con su ropa interior al menos. Le dije:
Quiero hablar contigo acerca de lo que me viste haciendo anoche…
No hace falta que hablemos – Me dijo ella. – Se por que te pusiste asi. Ella
te gusta, verdad?
No, no es eso – Le dije. – Lo que sucede es que ……me excitó de sobremanera y
no quiero que creas que lo hice porque yo tambien quiero acostarme con tu madre.
No te preocupes – me dijo ella – En realidad me gustaría que te acostaras con
ella. Hace tiempo que tu mujer te dejó. Has pasado muchos meses solo. No creas
que vengo solo para jugar, en realidad lo hago porque te veo muy solo, y se
lo que se siente estar asi.
Fue en ese momento que me di cuenta. En verdad aquella chica estaba sola tambien.
No tenia padre, su madre trabajaba y puteaba y no le ponia mucha atencion a
ella. No tenia hermanos y su abuela se habia ido a otra ciudad a vivir a casa
de otra de sus hijas hacia un par de años.
Tú tambien te has sentido sola, verdad?
Mucho – me dijo ella – No sabes cómo añoro los fines de semana cuando tú estás
aqui en tu casa, para poder venir y sentir tu compañía, de veras que me siento
sola. – Y diciendo esto se incorporó en la cama y me dio un abrazo, mismo que
correspondí.
La sábana no alcanzaba a cubrir su espalda por lo que al tomarla en mis brazos
pude sentir la denudez de su torso. Supuse entonces que talvez ella solia dormir
asi para sentirse mas cómoda.
Cuando nos separamos pude ver lágrimas en su rostro, sus ojos ligeramente enrojecidos.
La expresión de su rostro bastaba para conmover a cualquiera, lo cual sumado
a su natural y adolescente belleza, bastó para encender repentinamente una llama
en mí, misma que procedí a apagar dándole un tierno beso en la boca, el cual
ella no rechazó.
Tomé aquellos juveniles labios dentro de mi boca y los lamí y chupé varias veces,
mientras ella me abrazaba. Mis manos acariciaban su espalda de arriba hacia
abajo, mientras ella solo mantenia sus brazos alrededor mio, con sus ojos cerrados,
sintiendo mi forma de besar en su boca.
Finalmente nos separamos. Ella me vio por unos instantes y volvió a abrazarme.
Me dijo:
Gracias. Desde hace tiempo he estado con ganas de sentir eso.
Luego se separó de mi y dejó caer la sábana, dejando todo su torso al descubierto.
Sus pechos eran pequeños aun, con aureolas y pezones rosados. Su piel impecablemente
blanca se veia preciosa, haciendo que el negro de sus cejas y su cabello contrastaran
mucho más.
Por unos instantes me quedé viéndola, contemplando su hermosura, pero de pronto
me sentí culpable. Aquella era sólo una niña de 13 y no me sentía bien al respecto.
Me estaba aprovechando de la fragilidad de sus emociones y la que más iba a
perder era ella.
Esto no está bien - le dije. – Mejor te vistes y te vas a casa, no es correcto
lo que me ofreces.
Ella bajó la mirada y agachó la cabeza un poco, como avergonzada. Yo salí de
la habitación y la dejé vestirse. Minutos después escuché su acostumbrado "Me
voy! Hasta luego!", y escuché la puerta principal cerrarse tras su salida.
El resto del fin se semana ella no llegó a mi casa. Tampoco llegó a jugar ninguna
de las noches de la semana siguiente. El siguiente fin de semana, por la tarde,
ella me llamó. Me dijo que Norma iba a hacer una fiestecita en casa y que yo
estaba invitado.
Quiero que vengas y te diviertas un poco, talvez conoces a alguien y sales ganando
– Me dijo, marcando las ultimas palabras con una risita cómplice.
Está bien - le dije. - Ahi estaré.
Esa noche hubo licor y musica, risas, bromas y bocadillos. La verdad es que
la pasé bien, charlé con una que otra zorrita de las que estaban ahi, aunque
no ligué con ninguna al final.
Antes que la velada terminara, decidí retirarme. No mucho después se fueron
todos los demás, y nuevamente el silencio reinaba. Estaba en mi habitación cuando
sonó el teléfono. Era Greta.
No te molesta si me quedo en tu casa esta noche? – Me dijo – Creo que hay un
invitado que se va a quedar y… ya sabes…
No te preocupes, ven para acá. Te estaré esperando en la puerta –le dije.
Ok, no me tardo, solo voy a ……hey!……no!……
De pronto escuché un fuerte ruido. Escuchaba las protestas de Greta un tanto
apagadas. Algo malo le estaba pasando. No me quedé a oirlo mucho más. Inmediatamente
salí corriendo a su casa.
La puerta todavia estaba abierta, las luces del living encendidas. Fui a su
habitación, pero no habia nadie ahi, entonces fui a la de Norma. La puerta estaba
cerrada pero sin llave, la abrí.
A pesar de estar apagada la luz, pude ver con claridad que habia una pareja
en la cama. El tipo estaba subido sobre Greta y forcejeaba con ella, manoseandola
mientras le decía cosas, pero llamándola "Norma".
Inmediatemente me lancé encima de el, tomándolo por los hombros, prácticamente
arrancándolo de encima de Greta, y lo lancé al suelo. Greta se levantó de la
cama, llorando, muy asustada, colocándose detrás de mi. El tipo aquel se incorporó
con dificultad, visiblemente afectado por el licor. Lo reconocí, era uno de
los invitados a la fiesta de Norma. Seguramente era el que se iba a quedar esa
noche, solo que se habia equivocado al ver a Greta y con la mente nublada por
la embriaguez pensó que era Norma.
Para ese entonces Greta habia encendido la luz de la habitación y ahora, sin
el estorbo de la oscuridad aquel tipo vio claramente cual habia sido su error.
Sin decir ni una palabra, tan solo con un gesto hosco en su cara y una mueca
con su mano, se sentó en la cama y se quedó ahi asi, en silencio, sosteniendose
la cabeza con las manos.
Saqué a Greta hasta el living, me detuve y miré rápidamente su rostro y su cuerpo,
en busca de golpes o heridas.
Estoy bien – me dijo – Viniste a tiempo.
Donde está Norma? – Le pregunté
Creo que fue a comprar cigarrillos. No debe tardar en regresar.
Quieres que la esperemos aqui? - Le dije
No. – Me dijo ella – Quiero que nos vayamos de aqui. Llévame a tu casa, por
favor.
Aquello era un ruego. Nuevamente la belleza de su juvenil rostro, junto con
la mirada de sus ojos afectados por el llanto, me dejaron completamente desarmado.
Ok, vamos – Le dije
En el camino le dije que Norma debia saber de este incidente, sin embargo ella
me dijo que no era la primera vez que algo parecido ocurría, y que a ella parecía
no importarle.
Es como si ella quisiera que me pasara also asi – Me dijo – Siempre que se queda
con algun invitado en casa deja la puerta de su habitación abierta. En ocasiones
me levantaba a cerrar su puerta y pude verla mientras hacía el amor con su amante,
siempre gimiendo muy fuerte.
Por lo que Greta me decía, no tenía caso decirle nada a Norma. Ella de todas
formas debía de estar igualmente perdida por el licor, y mas bien parecia querer
que su hija entrara al mundo en que ella vivía.
Llegamos a mi casa. Entramos a mi habitación, ella todavía estaba nerviosa por
lo que había ocurrido.
Por qué no te duchas, o te relajas en la bañera con agua tibia? - Le dije -
Sientete en casa, no tengas pena de nada. En el baño hay un cajón con toallas
limpias y secas.
Si, creo que si. Gracias. – Me dijo. Y acto seguido me abrazó y me dio un beso
en la mejilla.
La dejé sola, salí de la habitación y me fui a dormir al sofá en el living.
Me acomodé y después de pensar mucho en lo que habia ocurrido, sin darme cuenta,
me dormí.
No se cuanto tiempo habrá transcurrido, para mi fueron horas. Lo cierto es que
la suave voz de Greta me despertó. Pude verla de pie frente a mi, con sólo una
de mis toallas cubriendo su cuerpo. Su rostro se veia algo triste.
No quiero dormir sola, y tengo miedo, no me he podido dormir. Por favor, duerme
conmigo. Si? Por favor…
Luego se hincó, acercando su rostro al mio, tomando mis manos con las suyas,
sus ojitos tan bellos reflejaban temor, seguramente seguia nerviosa, unas lágrimas
ya se asomaban.
Me levanté y me fui con ella, abrazandola y diciéndole que se calmara, dandole
besitos en su cabeza y acariciando sus cabellos. Al entrar a la habitación me
abrazó y me pidió que me quedara con ella, que durmiera a su lado, que eso la
haría sentir mejor. Nos acostamos sobre las sábanas, yo abrazándola por la espalda,
acariciando sus manos y sus brazos. Podía sentir el olor de su cabello, no el
de ningún shampú, sino que su olor natural, limpio, suave y al mismo tiempo
intenso. Igualmente noté sus hombros, su piel tersa y suave, piel de chica adolescente,
de la cual tambien emanaba un olor agradable, propio de ella.
No pude resistirme y le di un ligero beso en su hombro derecho, fue casi un
roce de mis labios con su piel, sin embargo lo suficiente para que ella lo notara
y se estremeciera, como si repentinamente se hubiera asustado por algo. Inmediatamente
noté que su piel se erizó, como cuando hace mucho frío. Quise decir algo pero
ella se volteó a mi, hasta quedar cara a cara conmigo, viendo fijamente a mis
ojos. Aquellos ojos bellos me miraban, con una mirada no de enojo sino de franqueza,
como queriendome decir "si, estoy de acuerdo".
Te gusto? - Me preguntó. – Tu me gustas. – Me dijo, sin darme tiempo a responder.
– Desde hace tiempo me vengo fijando en ti. Se que vas a decir que soy muy chica
para ti, que 13 años no es edad para que venga a decirte estas cosas, pero creo
que te quiero. Me gustas mucho, y me da pena verte asi tan solo.
Se quedó en silencio por unos instantes, los cuales aproveché para decirle
Tu tambien me gustas, pero tengo sentimientos de culpa cuando pienso en ti como
en una mujer. No quiero ser el que te arrastre a un mundo de sexo a tan temprana
edad…
Desde que tengo memoria - me interrumpió - mi madre nunca ha guardado discreción
ni intimidad cuando está con sus amantes. Muchas veces la he sorprendido en
la ducha con algun tipo cuando regreso de clases. La he visto cogiendo en varias
posiciones y hasta la he visto mamandole la verga a uno que otro tio. Si crees
que soy inocente, que no se nada del sexo, despreocupate porque no es asi.
Sin darme lugar a decir nada más, se incorporó en la cama y se quitó la toalla,
dejando todo su cuerpo al desnudo, ofreciendolo al deleite de mis ojos. Sus
caderas todavia necesitaban ser un poco mas anchas, pero asi como estaban ya
definian su cintura, sus pechos pequeños aun pero ya bien formados y firmes
me observaban desde lo alto de su torso. El vello púbico ya estaba bastante
tupido, cubriendo su sexo con su oscura sombra, tal como el de una mujer hecha
y derecha. Esto ya me lo esperaba ya que sus hermosas cejas asi lo delataban.
Sus piernas ya estaban definidas, un tanto delgadas pero lindas, justamente
como se veian cuando ella lucia aquellos pantaloncillos cortos.
Su carita de angel adolescente me miraba con una expresión de entrega total.
Se acercó a mi y me ofreció su boca para darle un beso, mientras mis manos recorrian
su cuerpo desnudo. Acariaba sus caderas y sus nalgas, que ya se sentian llenitas
y firmes, sus piernas, su espalda. Mi verga ya habia alcanzado su punto de erección
total, y ella presionaba su sexo contra mi bulto, dandome a entender que ya
se habia percatado de mi pija.
Rapidamente me deshice de mis ropas. Lo primero que Greta hizo fue tomar mi
verga erecta con sus manos, rodeandola con sus dedos, contemplandola por primera
vez, aunque en realidad sin saber que hacer o por donde seguir. Fue por eso
que decidí tomar la iniciativa. Acomodé la toalla por debajo de sus nalgas y
la hice yacer sobre su espalda, contemplando todo el esplendor de su anatomia
que se ofrecia para mi. Me lancé sobre sus pechos, los cuales chupé y besé con
mucha pasión. Ella jadeaba y respiraba agitadamente, con sus manos sobre mi
cabeza. Estuve alternando, subiendo a su cuello, luego a su boca, nuevamente
a su cuello y luego a sus tetas. Luego fui bajando por su vientre, jugueteé
un poco con su ombligo, le di unos cuantos besos a su vientre y a sus ingles,
hasta colocarme con la cabeza enmedio de sus piernas, con mi cara justo frente
a su tesoro adornado con vellos negros, tan negros como su cabello.
Con mis dedos separé los labios, dejando al descubierto la entrada a su vagina.
La entrada a su cuevita de amor estaba justo frente a mi, al alcance de mi boca.
No esperé mas y cubrí por completo el sexo de aquella chica. Era la primera
vez que probaba el sabor de una conchita de una chava de 13 años, un sabor que
me estaba encantando, que me estaba gustando mucho, que me hacia desear quedarme
con ella por el resto de mi vida, para poder gozar de adolescente miel sexual
durante muchas noches.
Ella arqueaba su espalda y gemia de placer, con sus manos siempre sobre mi cabeza.
Sus caderas se levantaban de la cama para presionarse contra mi cara. Sus dedos
se crispaban sobre mi cabeza y entre mi cabello mientras sus gemidos iban en
aumento. Con mi verga a como estaba no quise esperar ni un segundo más. Me incorporé
sobre ella, con la punta de mi pija apuntando hacia la entrada de su adolescente
hoyo. Acomodé el glande justamente en la entrada, y comencé a empujar suavemente.
Ella sujetaba mis brazos con firmeza, con sus manos ejerciendo bastante presion
en mis antebrazos. Ella no me habia dicho nada pero yo sabia que estaba a punto
de llevarme su virginidad, misma que en ese instante le impedia a mi glande
la entrada plena. Finalmente, con nuestras miradas fijas la una en la del otro,
empujé con fuerza, entrando más de la mitad de mi pija en sus entrañas. Ella
no gritó como supuse que haría, sino que apretó los dientes mientras gruñía
y bufaba, luchando contra el dolor que le causaba la primera penetración de
su vida. Finalmente dejó escapar un quejido, seguido de sus jadeos. El color
de su rostro se habia tornado muy intenso, producto de la agitación. Besé sus
labios y mientras me quedé quieto, dandole tiempo para que se acostumbre al
intruso de carne que acababa de romper a la vagina de niña para convertirla
en una vagina de mujer. De pronto sentí uno de sus pies sobre mis nalgas, empujándome
para que terminara de penetrarla. Le obedecí, dejando entrar lo que aun estaba
afuera de su conchita. Esta vez se quejó con fuerza cuando por fin entré, arrugando
la cara porque el dolor nuevamente se manifestaba. Una vez más me quedé quieto,
en espera de que ella se sintiera un poco mas a gusto.
Finalmente empecé a moverme, cosa que ella no me impidió hacer. No la saqué
de su conchita para luego volverla a meter, sino que me movi haciendo fuerza
hacia dentro de ella, dando empujones fuertes y algo rápidos. Ella se quejaba
cada vez que yo empujaba, gemia fuertemente, casi gritaba. Yo me mantenia bien
pegado a ella haciendo presión en su conchita, seguro de que su clitoris estaba
recibiendo el masaje tambien. Hubo un par de veces que ella gritó cuando empujé,
luego de eso la sentí tensionarse, con gemidos mas rápidos e intensos. Era su
primer orgasmo, fruto de su primera cogida. Me moví un poco más rápido para
ayudarla a venirse con más gusto. A este punto yo tampoco aguantaba más. El
sentir sus fluidos vaginales fluir en su conchita y sumergir mi verga fue lo
ultimo que soporté. Me vine bufando como un toro, dejando escapar chorro tras
chorro de semen dentro de su vientre, inundándolo, sintiendo como mis jugos
se escapaban de su coño mezclados con los suyos, llegando hasta el colchón mismo,
hasta que quedé completamente seco.
Nos quedamos asi por un rato, yo dentro de ella, ambos jadeando, recuperándonos
de nuestro orgasmo. Era la primera vez que desvirgaba a una chava de 13, y para
ella yo era el primero en su vida.
Te quiero - Me dijo
Y yo a ti - Le dije
Por pura suerte, Greta no se embarazó esa noche. Pero esa no fue la única preocupación
que la chava tuvo. Norma se emputó como nunca cuando su hija le dijo que se
iba a vivir conmigo, pero a los pocos dias se le pasó e hizo las paces con Greta.
Al parecer ella, cuando estaba fuera de la influencia del alcohol, si se preocupaba
por Greta, sin embargo tuvo que reconocer que ella iba a estar mejor conmigo
que a merced de sus ebrios amantes.
Greta y yo ya tenemos tres años de vivir juntos. Planeamos tener hijos cuando
ella cumpla 22, mientras tanto queremos disfrutar del sexo a plenitud. Cogemos
4 o 5 noches a la semana. Todavia guardamos como recuerdo la toalla de aquella
noche mágica, en la que la sangre de su primera vez la manchó. La tenemos en
un cajón junto con la maquina de playstation haciendole compañía.
Norma se mudó a otro vecindario con un tio que le propuso una relación formal.
Creo que la edad la hizo entrar en razón. Ahora que se fue, los vecinos ya no
escuchan sus gemidos por las noches cuando cogía con sus amantes, ahora escuchan
los de Greta, cuando la estoy empalando por el coño o por el culo.