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Doble placer
Masturbaciones
Una
corta pero intensa aventura buscando una película porno, luego una sesión
de autosatisfacción muy original. Dos pruebas en una como la sumisa de
Vudu Blanco.
Querido lector, este relato es la continuación de "EXPLORANDO MIS ORIFICIOS"
pero también puede leerse como un relato independiente.
Después de mi corta e intensísima aventura masturbatoria en el probador de un
almacén y de enviarle por correo a Vudu Blanco con lujo de detalles la descripción
de lo que hice, él me comentó que le había gustado mucho e incluso se había
masturbado leyéndolo. Sus palabras me excitaron, me sentía halagada de que él
se hubiera pajeado con mi relato, relato que el había ideado e inspirado.
Acto seguido me escribió retándome a llevar a cabo una segunda prueba, he aquí
la primera parte:
En el video club
"Ve aun video-club donde no te conozcan y ponte a curiosear las películas porno
de manera descarada. Ya se que eres un poco tímida, y quizás te cueste esta
parte. Pregúntale al dependiente sobre las películas porno. ¿Cuál es la más
fuerte que tiene? ¿Cuál que te recomienda él? ese tipo de cosas, lo que se te
ocurra. Y procura que la gente que esté alrededor te escuche como quien no quiere
la cosa.
Al final tienes que elegir entre estos dos tipos de películas. O una de negras
o una de homosexuales."
Quedé con la boca abierta después de leer esto, el tenía razón, soy tímida y
no un poco sino mucho, soy esa típica mujer que uno ve en una biblioteca, sentada
un poco aparte, con lentes… fea no soy pero tampoco soy de las que les gusta
llamar la atención, que las miren, prefiero mantener un "bajo perfil" aunque
mi mente este llena el 90% del día de pensamientos lujuriosos.
Tardé muchos, muchos días en decidirme, no era algo fácil, no para mí así que
tenía que sentirme segura de mi misma y que mejor manera que con el vestuario.
No podré ser la mujer más sexy del planeta pero con otra ropa, algo de maquillaje,
lentes de contacto entre otras cosas… la situación cambia.
Así que al contrario que para la prueba del probador a la cual me fui con ropa
de casa, para ir a alquilar la película me vestí como si me fuera de marcha:
una falda ajustada negra, botas del mismo color de tacón, blusa roja pegada
al cuerpo y escotada (la idea era llamar la atención), maquillaje especialmente
en los labios y un suave perfume que dejara un agradable rastro al pasar. Me
aferré a una enorme cartera negra y después de echarme la bendición salí. Tomé
un taxi y le di la dirección de un video-club a varias cuadras de mi casa, en
un barrio poco frecuentado por mí.
Al entrar al lugar respiré aliviada al comprobar que la zona de películas XXX
estaba en un cubículo aparte, lo suficientemente separada como para no pervertir
a ningún niño que estuviera con sus padres buscando una película infantil. Tomé
mucho aire y comencé a avanzar resueltamente por el pasillo hacia la zona "roja".
Debía pasar frente al dependiente que aún no se percataba de mi llegada y revisaba
su computador. El ruido de mis tacones hizo que volteara a mirar hacia el lugar
de donde provenían las pisadas… definitivamente me sentía más segura, me sentía
hermosa y deseada, solo hacía falta pensar en las miradas del taxista y ahora
del dependiente… incluso me atreví a sonreírle un poco a manera de sensual y
delicado coqueteo.
¿Le puedo ayudar en algo señorita? – me dijo muy sonriente.
Señora – le corregí – y si, me puede usted ayudar, estoy buscando algo especial.
¿Le importaría acompañarme?
Claro, con mucho gusto – respondió.
Continué caminando mientras el me seguía, por suerte le estaba dando la espalda
para que el no pudiera verme enrojecer mientras nos acercábamos cada vez más
a la zona de las películas que buscaba. De modo que no pude ver si su cara fue
de sorpresa o excitación al darse cuenta de mis propósitos.
Ingresamos a la zona de candela y yo comencé a mirar las carátulas de las numerosas
películas exhibidas; en mi vida había visto tantas y tan de cerca, las películas
porno que había visto habían sido por cable, nunca había alquilado una, estaba
perdiendo en ese momento mi virginidad en ese aspecto.
¿Cuál es la más fuerte que tiene? – pregunté siguiendo las instrucciones de
Vudu Blanco - ¿Cuál me recomienda usted?
Cerca de donde estábamos había una pareja que nos miraba divertidos mientras
yo preguntaba en voz alta tratando de parecer natural y experta a la vez que
el dependiente abría los ojos y enrojecía ante mis preguntas.
¿Busca algún estilo en especial? – preguntó él.
Si – le dije yo tomando aire de nuevo - una de negras o una de homosexuales.
Al menos lo había dicho, si lo hubiera pensado un segundo, de mi boca no habría
salido ni una palabra.
El dependiente se movió rápidamente por los páneles repletos de cintas tomando
una de aquí y de allá. Regresó con unas cuatro de la cual elegí una titulada
"chocolate blanco", una de negras como se veía en la carátula. No me lo pensé
mucho, de repente me había entrado el apuro por irme de allí. Pagué y me fui
después de darle las gracias al sorprendido muchacho.
Llegué a mi casa y me di cuenta que estaba húmeda, mi ropa interior sin estar
empapada se notaba con rastros visibles de mi excitación. Nunca pensé que una
pequeña aventura de esas me calentaría, pero así fue, no parecía yo.
Leí de nuevo el mensaje de Vudu Blanco concentrándome ahora en la segunda parte:
La prueba de la botella
"Cuando llegues a casa, tienes que preparar una botella de la siguiente manera:
Llénala de agua calentita o fría, tu eliges. Deja que el cristal coja la temperatura
del agua y coloca la botella tumbada de lado y encajada entre dos cojines del
sofá para que no ruede. Siéntate desnuda sobre la botella, tu coño y tu culo
se abrirán solos sobre la curva del cristal, notaras la temperatura sobre tu
intimidad.
Comienza a ver la película porno, y a medida que te vayas excitando, mueve las
caderas adelante y atrás, frotándote contra la botella., De esa manera, tu clítoris,
la entrada de la vagina, el perineo y el ano, estarán siendo estimulados a la
vez, mientras que tus manos están libres para jugar con tus tetas.
En España vende un tipo de botella que es ideal para esto, porque tiene la superficie
estriada, pero con una botella lisa puede funcionar. Es importante que sea grandecita
para que no se quede corta en tus movimientos y para que el agua no pierda la
temperatura demasiado rápido."
Que imaginación la de este hombre, me encantaba, no hay nada como un hombre
con imaginación. Buscaría esa botella, gozaría en su honor, me masturbaría para
él en la distancia, disfrutaría como una loca gracias a su ingenio.
Miré el reloj, mi esposo estaba a punto de llegar, no tenía tiempo, tendría
que esconder la película y esperar hasta el día siguiente.
Cuando mi esposo llegó yo estaba con ropa común y corriente, con la cara lavada
y la mirada más inocente que pude inventar. El saludó a su "juiciosa" mujercita
y se fue a dormir pues estaba muy cansado. Me reí en mi interior y mentalmente
le dije: "déjame con ganas esposo mío, no me hagas el amor esta noche pues mañana
apenas te vayas tendré placer para dar y convidar".
Así fue, a la mañana siguiente apenas se fue salté de la cama a buscar la dichosa
botella. Encontré una muy apropiada, de jugo de fruta, la cual lavé muy bien
por dentro y por fuera, acariciándola con el jabón imaginando lo que haría con
ella en unos minutos. Calenté un poco de agua, la quería bien caliente. Llené
con ella la botella y la llevé a mi alcoba donde acomodé unos cojines para colocarla
en medio, tal y como Vudu Blanco me había dicho. Las cortinas y ventanas seguían
cerradas y la cama revuelta, mejor así.
Mientras el cristal cogía la temperatura del agua comencé a despojarme del pijama,
no podía ni quería esperar a bañarme. Puse la película y me senté cómodamente.
Que comience la función….
Parecía una rana abierta a más no poder sobre la botella. Efectivamente toda
mi zona húmeda quedó en contacto con la botella, de extremo a extremo y el calor
que emanaba de ella se sentía muy pero muy bien. Me reí un poco pero luego me
calmé, debía estar muy concentrada para comenzar a moverme.
La película comenzó, poco preámbulo como suelen ser las películas porno: dicen
hola y a follar. La escena se desarrollaba al aire libre, en un desierto o algo
así, estaban una negra, con un rostro, tetas y culo de infarto y un hombre blanco
lampiño con una verga larga y gruesa. Comenzaron vestidos, discutiendo por algo…
subí un poco el volumen aunque la parte que me interesaba era la de los gemidos.
Soy una mujer muy visual, me excito viendo cosas o recordándolas y si a todo
eso se le suma unos grititos de placer… me vuelvo loca.
La discusión entre el blanco y la negra terminó con un beso. La arrinconó contra
una roca y en cuestión de segundos estaban sin ropa. Al verlos desnudos yo comencé
a moverme lentamente sobre la botella disfrutando desde el primer momento las
deliciosas sensaciones que me proporcionaba su estriada textura, su calor… mis
labios vaginales estaban completamente abiertos y yo muy sensible. A medida
que comenzaba a excitarme, humedecía la botella lo cual hacía que fuera más
fácil resbalar sobre ella.
Mostraron un primer plano de la punta de la verga del blanco tanteando la sonrosada
cueva de la negra. Me causó curiosidad ver una conchita tan hermosa, rosada
y sin un pelo, en contraste con esa verga blanca y sabrosa. La penetró de golpe
y comenzó a bombearla con fuerza golpeando su voluptuoso cuerpo contra la roca,
luego la tomó por las axilas y la levantó de modo que su cuerpo quedó en el
aire, enrollado en el del hombre que era bastante mas grande que ella. La escena
me excitó, comencé a moverme mas rápido sobre la botella y cada segundo que
pasaba sentía más y más placer.
El hombre se concentró entonces en las tetas de la negra, adornadas de enormes
pezones negros como chocolate, los halaba con sus labios, los rodeaba con su
lengua en círculos. Yo comencé a estirar los míos, tenía ambas manos libres,
una para cada teta, los froté y acaricié sin dejar de moverme, sin dejar de
sentir el calor que la botella me estaba dando. En un segundo me inclinaba hacia
atrás y frotaba mi culo más fuerte y al siguiente me inclinaba hacia delante
y me movía cada vez más rápido para incrementar las sensaciones de mi clítoris.
Ahora el hombre tenía a la hermosa mujer de color en cuatro, un primer plano
de su culo me dejó atónita, que nalgas madre mía, enormes y prietas. El hombre
las amasó y comenzó a meterle un dedo por el ano. El la tocaba en algún lugar
y yo hacía lo mismo con mi cuerpo, era increíble, sentía como si yo fuera esa
mujer, como si ese hombre me estuviera tocando.
Sus gemidos y los míos eran uno solo, los gemidos de tres seres en contacto
con su placer, con su cuerpo, elevándose más allá de este mundo, unidos por
una misma causa, con algo en común en ese momento aunque nunca se conocieran.
Y en ese momento pensé en Vudu Blanco, tampoco lo conocía y sin embargo me sentía
tan unida a él en ese instante… como si el estuviera sintiendo todo lo que yo
sentía, como si hubiera presentido mi placer al sugerirme ese reto. Deseé que
el pudiera verme en ese momento….
Imaginé en esos deliciosos momentos que la botella era la verga de Vudu Blanco,
esa verga que había conocido pocos días antes por fotos, enorme, gorda, desafiante,
elevada a partir de una de sus manos que parecía sostener su interesante tamaño,
una verga mucho mejor que la del hombre del video, la "Verga de Vudu Blanco"
si que parecía una botella…. La sentía debajo de mi cuerpo, imaginaba que me
frotaba contra ella, la deseaba. Todas esas imágenes se mezclaban en mi mente
haciéndome erizar y excitar más y más, las de la película, lo que estaba sintiendo
con la botella y lo que estaba imaginando.
El hombre estaba cerca de su orgasmo, su verga se deslizaba ahora por el culo
de la negra, se frotaba entre sus nalgas apretadas, en su cara se notaba su
placer, sus gestos me excitaba a mí. La negra se tocaba el clítoris como loca,
sus movimientos aumentaron al igual que los míos.
La primera en correrse fue ella, que aguante el de ese hombre… aunque tampoco
tardó mucho… un par de chorros de chocolate blanco impactaron en las nalgas
de la negra la cual se volteó de inmediato a lamer la polla que le había proporcionado
semejante placer.
Verla lamer con esas ganas provocó en mi lo inevitable, aceleré más y más, me
detuve unos segundos antes de llegar y luego la emprendí con todas mis fuerzas
contra esa botella, hacia delante, hacia atrás resbalándome ahora sin ninguna
dificultad hasta que mi orgasmo llegó con una violencia impresionante. No podía
controlar mis gemidos y movimientos en ese momento, me corría como loca mientras
la negra se metía uno por uno los huevos del hombre en su boca.
Me bajé de la botella y la miré, estaba empapada, la botella y yo sudábamos.
Me tumbé en la cama, ya no me apetecía seguir viendo la película.