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Me encanta tomarme la leche de mi tío
Amor Filial
Hola.
Me llamo Graciela pero en casa me llaman "Graci". Ahora tengo 16 años y estudio
para ser una buena peluquera, la mejor de Salamanca.
Mi historia es algo distinta a lo corriente, pero leyendo esta página me di
cuenta de que no es algo tan raro, por eso me atrevo a contarlo aunque sea de
forma anónima.
Todo comenzó cuando yo tenía 8 años. Aunque mis padres no tienen mucho dinero
mi tío, (el hermano de mi madre), se vino a vivir a nuestra casa porque no tenía
dónde vivir. Mis padres le dijeron que podría quedarse el tiempo que quisiese
mientras encontraba trabajo en la ciudad, pues la verdad es que mi tío con 28
años, no sabía hacer nada y tampoco quería según me di cuenta.
Así que se instaló en el cuarto de invitados y mis padres le dijeron que como
ellos trabajaban muchas horas (mi padre de camarero, salía de casa a las 10
y volvía a las 2 el pobre, y mi madre trabajaba en un hotel con lo cual casi
no la veía nunca porque por las mañanas dormía y después se iba al trabajo),
se fuese ocupando de las cosas de casa y de llevarme a mí al cole y buscarme.
Así fue como mi tío se fue acomodando en mi casa, me llevaba al cole y me iba
a buscar después de comer, hacía la compra, se tiraba todo el día viendo la
tele, y cuando estaban por llegar mis padres limpiaba un poco y preparaba la
comida. Como mis padres estaban contentos por no tener que hacer nada en casa
y además él tenía una pensión que le llegaba para sus gastos, nadie se quejaba
por la situación.
El caso es que cuando llegaron las vacaciones yo estaba todo el día en casa
y él también, por eso nos empezamos a hacer MUY BUENOS AMIGOS.
Como hace mucho calor en Salamanca, siempre andábamos en ropa interior, y yo
a veces notaba que tenía una cosa gordota dentro del slip, que además estaban
gastados y se translucía su cosota.
Así que un día estábamos viendo la tele en el sofá, él en calzoncitos y yo en
braguitas, y le pregunté:
Oye tío, ¿qué es eso que tienes ahí?
¿Qué dices Graci?
Eso que es gordo
Ah! Eso es lo que tenemos los hombres para hacer pis
Yo no tengo eso, ¿voy a tenerlo algún día?
No, las chicas no tienen nada. Bueno sí que tienen pero no así
¿Y por qué no es así?
Pues porque los chicos tenemos eso y las chicas tenéis una rajita para hacer
pis
Ah!, ¿y cómo es eso que tenéis los chicos?
En ese momento, empezó a sudar, se sentó hacia arriba y suspiró.
Y ¿Por qué lo quieres saber?
Pues porque no es como el mío.
Está bien, te contaré, pero me tienes que prometer que será el secreto entre
tu tío y tú, que no se lo contarás a nadie, ni a tus papás, ni a tus amiguitas,
a nadie vale? Me lo tienes que prometer, sino no te digo nada más.
Vale, tío. Te prometo que no se lo contaré a nadie, será sólo nuestro secreto.
Pues mira, es como un palo
¿Como un palo de un árbol?
Más o menos, pero de carne.
Y ¿qué forma tiene?
Pues como un palo más o menos
Y cuánto es de largo
Pues depende, puede ser de unos 8 cms. ó de 18, 19, o incluso puede que más.
Y ¿Porqué puede ser más pequeño o más grande?
Pues porque depende de cómo esté el chico en ese momento
¿y de qué depende?
Pues mira, si le gusta mucho una chica, se pone grande, y sino, está chiquito.
Y si te gusta una chica a tí se te pone grande?
Pues sí.
Tío, ¿yo te gusto?
Pues sí porque eres mi sobrina, pero me gustan las chicas más grandes par mí.
Ah, claro, por eso se pone grande tu cosa.
No, no es eso es que, ahora… bueno es queeeee, bueno, sí que me gustas, Graci,
tú eres muy bonita.
Gracias tíito, tú también me gustas a mí. Pero dime, cómo se llama tu cosa para
hacer pipí?
Pues depende, si es pequeñita se llama pipí, si es grande se llama polla.
Ah!, entonces ahora es una polla. Jí ji ji…
Bueno, pues sí.
Y dime tíito, ¿para qué se pone grande?
Pues verás Graci, cuando a un hombre le gusta una chica, el pipí se pone gordo
y grande porque se prepara para que le salga leche.
¿Leche?, como la de la nevera?
No, como la de la nevera es fría, y la nuestra es templadita. Además, la de
las vaquitas es líquida y la de los chicos es como si fuera lechita condensada.
Huy, qué cosa más extraña, y nadie me lo había dicho!
Bueno porque eso no se puede saber hasta que las chicas son grandes
Y ¿por qué?
Pues porque las chicas no deben saber eso, porque sino querrían probar eso y
no estudiarían. Por eso nadie les dice nada, para que se dediquen a estudiar,
y no anden pensando en probar la leche de los hombres.
Qué rica debe ser!!!, ¿y sabe igual que la leche condensada?
Noooo, la leche de los chicos sabe como zumo de pomelo, entre dulce y salada,
bueno, más o menos.
Huy"!, qué raro!. >Y dime tío, ¿cuándo voy a saber cómo es la leche de un hombre?.
Pues no se chiquita. Pero ya está bien por hoy, que tienes que ordenar tu cuarto,
venga!
No tío, quiero que me cuentes más, anda…
Que no, he dicho que por hoy es suficiente. Mañana te cuento más si haces tu
trabajo bien, venga. Y quiero que te encierres en tu cuarto y no salgas de él
hasta que esté todo bien ordenado.
Bueno, eres malo, yo quería saber…
Venga, no me hagas enfadar. A tu cuarto!
Está bien, pero mañana me cuentas más.
Vale, pero ahora no salgas de tu cuarto.
En ese momento ví como a mi tío se le salía un poco su polla del calzoncillo
porque la tenía muy larga y dura y me pareció verle algo rojo, pero me fui a
mi cuarto porque no quería enfadarlo y yo, ante todo, soy muy obediente porque
mis papás me han enseñado a ser así.
Así que me puse a ordenar mi cuarto pero acabé prontito, así que salí despacito
de mi cuarto para no enfadar a mi tío. Cuando llegué a la sala vi algo que me
sorprendió mucho, y es que mi tío estaba en el sofá sudando mucho y moviéndose
con velocidad. Sin embargo no podía ver muy bien porque sólo le veía la cabeza
y la nuca porque el sofá está de espaldas al pasillo de las habitaciones.
Así que fui agachadita hasta el posabrazos del sofá y ahí pude observar como
mi tíito estaba sudando y moviéndose la polla con su mano frenéticamente, de
arriba abajo y con la cabeza alzada y los ojos cerrados.
Después de unos 5 minutos haciendo este movimiento con su mano, agarró una camisetita
mía y la puso sobre el sofá, girando su cuerpo hasta que de su polla empezó
a brotar esa leche de la que me había hablado.
Arqueó su cuerpo y apuntando sobre mi camisetita dejó que un montón de leche
cayese sobre mi prenda. Él gimió un poco mientras salía su leche pero en breve
se quedó como dormidito y parecía muy satisfecho. Quedó como un charquito de
leche condensada con unas gotas alrededor de la camisetita y una vez que no
salió más, cogió mi prendita y se limpió la leche que quedaba alrededor.
Con los ojos cerrados se quedó dormido y acurrucado, y pude ver perfectamente
como su polla se empezó a hacer chiquita. En unos segundos más comenzó a salir
un poco más de leche, como unas gotitas, pero ya no salió más. Me quedé mirándolo
un rato y también a la leche de mi camisetita que poco a poco se fue volviendo
agüita transparente.
Me dieron unas ganas tremendas de cogerla para saber cómo olía y sobre todo,
cómo sabía. Tenía mucho calor un mi rajita, y no podía hacer nada porque si
mi tío se despertaba y me veía allí se iba a enfadar muchísimo. Y no quería
claro.
Así que se me ocurrió una idea. Me fui agachadita otra vez hasta mi cuarto,
e hice como que salía haciendo un poco de ruído con la puerta para que mi tío
se despertase.
Me acerqué con prisa hasta donde él estaba y de repente abrió los ojos. Me vió
allí de pié mirándole, con los ojos como platos. El desnudo y como podía tapándose
con sus manos pues estaba totalmente desnudo. Me acerqué más a él y le dije:
Tío, ¿porqué estás sin los calzoncillos?
Ah!, eso!, es porque, porqueeee, es que hace tanto calor, que me los quité porque
me daban calor, Graci.
Ah, claro!. Y ¿por qué está mojada mi camisetita del pato donald? (dije mientras
la cogía y me sentaba a su ladito).
No, queeee, eh?, cómo? Está mojada?, no pueeeesss, a pues no sé. Debe ser babita
porque me quedé dormido.
A ver, voy a probarla.
En ese momento, cogí un poco de lo que quedaba con un dedito y me lo llevé a
la boca.
Ummm, pues no debe ser babita, porque sabe saladita y dulzona.
¿Por qué has hecho eso?, no te he dado permiso. No quiero que me vuelvas a desobedecer
o te voy a dar unas cachetadas para que aprendas.
Lo siento tío, pero es que quería probar a qué olía para saber qué era, porque
tú dices que es babita, pero el sabor parece otra cosa.
Pueeessss…
Además huele como una floristería, como los árboles de los tíos vascos, "mimosas"
creo que se llaman…
Pues sí, algo así…
Y dime entonces, tío, ¿de dónde salió esa lechita?
Ah, pues debe ser mía, pero como me quedé dormido no sabía.
Ah!, de la que sale de tu polla?, pues qué rica es!
¿Te gusta?, pues muy bien, porque la leche hace que las niñas crezcan más altas
y guapas, porque tiene unas proteínas que sólo aparecen en la lechita de los
chicos.
Tío, y cuando voy a poder tomar más leche?
Pues por hoy no va a poder ser porque tengo que irme, pero si te portas bien
y no se lo dices a nadie, yo te voy a dar tu lechita.
Ay! Qué bien tíito, quiero tomar mucha leche tuya, ¿Verdad que me vas a dar?.
Sí, Graci. Pero ahora me tengo que ir, así que haz tus deberes para el cole
y deja ya de pedirme más leche que al final te voy a dar un azote por consentida.
Vale tío, pero no te enfades conmigo.
No es eso, es que sólo te daré leche cuando pueda, y no cuándo tú quieras, que
te quede claro.
Si tío.
Agaché la cabeza y me fui otra vez a mi cuarto con un calor en mi cara y me
cuerpecito que me hacía volverme loca. Mi tío se fue y no regresó hasta la noche.
Cuando volvió, yo ya había terminado las tareas del colegio y se las enseñé.
Tío, ya hice las tareas, además también recogí mi cuarto, mira.
Muy bien Graci.
Oye tío, ¿esta noche no vienen papá y mamá hasta muy tarde, verdad?
Pues creo que no, ellos tienen mucho trabajo, ya sabes.
Entonces, podré probar la lechita…
< En ese momento, mi tío me dio una sonora bofetada.
-Tu eres tonta, ¿o qué?, ¿no te dije que no me pidieras eso?. Eres una descarada
y te voy a dar de verdad como sigas insistiendo en ello.
Entonces me senté en el sofá y empecé a llorar, y el me gritaba que no llorara,
pero al rato vino y me dijo que no volviese a pedirle nada de eso, que era un
secreto y alguien podía descubrirlo. Entonces entendí que nunca más debería
pedírselo y se lo dije.
Me preparó lo cena y vimos un ratito la tele. Después se levantó y dijo que
nos íbamos a la cama.
Me lavé los dientes, me puse el pijama y me decidí a entrar en la habitación
cuando mi tío me dijo:
Espera Graci, no te vayas a tu habitación todavía.
¿Por qué tío?.
Quiero que vengas primero a la mía, ven, pasa.
Entonces mi tío se desnudó delante de mí con toda la naturalidad, apartó las
sábanas y me dijo:
- Ven conmigo, acuéstate junto a mí.
- Vale.
- Quiero que me ayudes a dormir, vale?
- Si tíito.
- Entonces quiero que te quites el pijamita y me traigas tus braguitas de hoy.
Entonces fui a mi habitación y traje mis braguitas, se las di en la mano y me
quedé esperando de pie. Él las olió un poquito y me dijo:
Muy bien, ahora desnúdate. Bien. Y ahora métete en la cama conmigo.
Dime tíito, qué hago ahora?
Ahora quiero que con tu manita me toques aquí.
Guau!!!, qué caliente está!!!
Mira como creció mucho, eso es porque le gusta que la toques. Mírala, ves cómo
tiene una pielcita alrededor pues es para que la muevas tú. Ahora rodéala con
la manito y muévela de arriba abajo.
Así, tío?, es que no alcanzo porque ahora es muy gorda, ¡qué guay!
Muy bien. Ahora acércate y abre tu boquita que te voy a besar un poquito como
si fueras mi novia.
Mi tío me metió la lengua y me bababa la boca, abriéndomela mucho para meter
su lengua mientras me cogía la cabeza con las dos manos. De repente me dio un
cachete y me dijo que no parara de mover la manito.
Cada vez metía más su lengua en mi boca y yo seguía moviendo su polla. Paró
un momento y me dijo que lo hiciera más despacio , así que bajé el ritmo.
A veces, bajaba su vista para ver mi pequeña manito sobre su enorme polla, cerraba
los ojos y pasaba sus manos por mi cara, sintiendo el sudor caliente sobre mis
ojos, nariz y labios, haciéndome sentir más guarrita.
De repente me detuvo, cogió mis braguitas y me dijo:
toma, póntelas que vas a probar tu primera mamada
tío, ¿mamada qué es?
Mamada es cuando una mujer se mete una polla en la boca y lo chupa hasta que
sale la leche para podérsela tomar, ¿tú quieres tomar mi leche, no?
Sí tío, me gustó su sabor a la mañana y quiero probar a tomarla de tu cosota,
pero dime, ¿para qué me tengo que poner mis braguitas?
Pues porque cuando una chica le va a hacer una mamada a un chico se desnuda,
pero se deja puesta las braguitas.
¿y para qué?
Porque así el chico sabe que lo único que ella quiere es hacerle una mamada
y tomarse su leche, porque tiene sus dos agujeritos tapados con la braguita:
el coñito y el culito…
Aaahhh!
Y además porque cuando las chicas les hacen una mamadas a un chico, les gusta
mucho y les sale un juguito por su rajita, y como huele muy fuerte, el chico
no puede concentrarse sólo en su boquita y no puede darle su lechita. Pero si
se tapa con la braguita, el juguito se queda en la tela y así no le llega el
olor al chico.
Ah vale!,¿ pero huele muy fuerte nuestro juguito?
Sí, huele fuerte, ¿quieres oler después?
No, si huele feo lo entiendo.
Venga, deja de hablar y ponte las braguitas. Muy bien, ahora acércate despacito
a mi boca y abre la tuya.
Entonces mi tío me metió la lengua, y yo le seguí moviendo su polla hasta que
noté que estaba superdura, como si fuera de madera. Sin decir una palabra puso
su mano sobre mi cabeza y me empujó hacia abajo. Me miró y me dijo:
Ahora vas a mamarme como una ternerita mama a la vaquita: PARA CONSEGUIR TODA
SU LECHITA.
Uhum.
Siguió empujando mi cabecita hasta su polla y con una mano abrió mi boca mientras
con la otra guiaba su polla hacia adentro. Lo que sentí ahí fue muy extraño,
estaba caliente y seca. Yo pensé que eran húmedas y no, era muy seca y caliente.
No tenía ningún sabor, sólo sabía a piel caliente. Olía como a algo carnal,
pero me gustaba mucho. Al principio no podía meterla toda en la boca porque
no me cabía, lógico, pero poco a poco me fui acostumbrando y abriendo un poco
más pude tenerla toda en la boca.
A él le gustaba mucho porque gemía un poco, pero me miró y me dijo:
Ahora tienes que chupar, no olvides que tienes que sacarme la leche mamando.
Uhummm.
Muy bien mi niña, pero no toques con los dientes mi cosita, sólo abre la boca
y chupa fuerte.
Entonces mi tío me cogió con sus manos la cabecita y empezó a moverla rítmicamente,
sacando y metiendo un poquito su polla en mi boca. Me dio una fuerte cachetada
en la cara porque le toqué con los dientes y le hice un poco de daño, pero aprendí
a chuparlo sólo con la lengua y mis cachetes.
Ahora pon tu manito en el pene y no la retires, muévela al compás de la chupada,
es decir, despacito, ni prisa, pero apretando un poquito. Quiero ver cómo me
demuestras chupando que me quieres sacar TODA la lechita.
Ajá, así está bien?
Un poquito más despacio, no quiero que tengas prisa, chupa fuerte pero muévela
despacio.
Vale.
Estuvimos así unos 10 minutos y entonces mi tío me dijo:
Muy bien mi niña, ya me has puesto caliente la leche, ahora dale un besito a
los güevitos que te van a dar la leche ¿sí?, demuéstrales cuánto se lo agradeces.
Ahá, muuuuuack, güevitos preciosos, ¿me vais a dar mucha leche?, ¿sí?.
Así, muy bien, ¿así que quieres mucha leche, eh?, eres muy guarrita para tu
edad, ¿sabías?
Quiero mucha, ¿pero eso es malo?
Nooooo, mi niña, sólo que eres muy buena mamando. Bueno, basta de charla, ahora
métetela en la boca y chupa todo lo fuerte que puedas. No te muevas ¿eh?, sólo
espera a que salga la leche, y cuando comiencen a salir los CHORROS DE LA LECHADA,
vete tragando poco a poco, pero sigue chupando FUERTE para sacarme toda le leche,
¿está claro?
Ajá,, me la meto en la boca y sólo chupo.
Eso es, hasta que yo te diga no pares de chupar.
En ese momento me metí la polla de mi tío en la boca, estaba superexcitada porque
la tenía enorme, como una fresa gorda, y llena de mi babita. Mi tío se movió
un poco más en mi boca y me dijo:
Y mi tío se vació dentro de mi boca con grandes gritos, me apretaba la cabeza
por detrás para que no lo soltara, pero por nada del mundo me iba a perder mi
lechada que tanto había chupado para conseguir. El primer chorro lo sentí caliente
y espeso, con un sabor entre dulce y salado. Con el segundo se me llenó la boca
y entonces tragué toda la leche, para poder seguir recibiendo más. Hubo unos
5 chorros de leche más, pero menos cargados de lechita. Yo iba tragando la leche
para poder chupar más, pero de repente, como a los 30 segundos mi tío me dijo
que parara de chupar que ya le hacía daño.
Muy bien mi niña, vas a aprender pronto a sacarle la leche a tu tío. ¿te ha
gustado mi leche?
Muchísimo tíito, quiero más, ¿Cuándo me vas a dar?
En ese momento, se separó de mí y me dio una bofetada que me torció la cara.
Yo no entendí bien hasta que me lo explicó:
Te dije que sólo te daría leche cuando yo quisiera y que tú no me la ibas a
pedir, porque no quiero que nadie más lo sepa ¿no estaba claro?
Sí tío, perdóname.
Entonces empecé a llorar un poquito y me dijo, que así aprendería. Me miró,
me dijo que me callara y me preguntó si había comprendido. Yo le dije que sí,
que no lo volvería a pedir, que sólo tomaría su leche cuando él quisiera dármela.
Entonces se dio la vuelta y me dijo me fuera de su cuarto, que lo dejara dormir
un rato porque lo había dejado muy cansado. Así que me fui algo triste pero
al fin contenta porque había probado por fin, la leche de mi tío que tanto me
empezó a gustar.
Hola, aquí resumo cómo empecé a tomarme la leche de mi
tío directamente de su biberón. Me gustó tanto que no he
parado de tomarla en muchos años.
A partir de ese día, pude probar muchas veces su leche. De hecho, siempre que
se levantaba me llamaba desde la cama y me hacía vaciarlo con mis chupadas.
A mediodía después de comer, muchas veces se sentaba en el sofá y me decía si
quería tomar mi postre, yo me acostaba sobre su regazo, le bajaba los calzoncillos
y lo chupaba hasta que me daba su lechada.
También por las noches cuando no estaban mis papás me tocaba "dormirlo" como
él decía, es decir, se metía en la cama y me decía que "lo durmiese". Esto consistía
en que yo le hacía una mamada y después de tomarme mi ración de "leche caliente",
lo tapaba con la sábana y me iba a dormir a mi cuarto con la barriga llenita
y la boca calentita.
Más adelante me enseñó a masturbarme, entonces nos sentábamos en los sofás de
frente y mientras mi querido tío se masturbaba, yo me tocaba mi botoncito hasta
que me venían las cosquillas. Entonces mi tío se levantaba y me hacía abrir
la boquita, se ponía enfrente de mí, y descargaba su leche en mi boca. Aunque
se que no soy una puta, me gusta cuando mi tío me decía "límpiate la boca putita,
que todavía tienes leche en los labios". Entonces se iba a dormir un ratito;
y a veces, si sabía que mis padres no vendrían esa tarde, me dejaba dormir con
él.
Un día me dijo que me iba a meter su cosota por el agujero de mi culito, porque
mi vagina no la iba a penetrar pues decía que tenía que ser virgen hasta que
me casara con algún novio que tuviese más adelante, pero yo le dije que sólo
quería estar con él, así que… bueno eso es otra historia porque esta me quedó
un poco larga.
Así que si quieren que cuente más partes de mi vida con mi tíito, por favor
vótenme en la página, así sabré que quieren que cuente más. O respóndanme con
una fantasía suya sobre mí, en la sección de sexo oral pues es lo que me más
me gusta del mundo. Besos de la niña más apasionada por las mamadas y mi adicción
preferida: la leche de mi tíito.
Nota: cuidado porque el amor filial y la pedofilia están penados en la mayoría
de las culturas y países. Si resides en una de "esas" culturas, ni se te ocurra
tener sexo con menores de edad (consulta qué son menores de edad en la legislación
vigente de tu país). Las Fantasías, fantasías son, y en esos parámetros nos
movemos.