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Deboradora de Semen Sexo Oral

 

El
delicioso sabor del semen.



Me niego a llamarlo pene o cualquier otra cosa, porque es un autentico pollón.
Mi dios al que adoro de rodillas.

Mi hombre esta durmiendo con esa maravilla reposando entre las piernas. Tiene
un magnetismo que me atrae, el impulso egoísta de saboréalo por completo, solo
para mi.

Me acerco a cuatro patas, sigilosa y meneando el culo como una gatita. Cojo
ese pollón entre mis manos para despertarlo con caricias. Descubro el capullo
y comienzo a pajearlo con suavidad. Poco a poco, noto como se endurece y crece
entre mis manos hasta que se convierte en mi adorado tótem sexual, enorme, duro
y caliente. MMMMM. Tengo que morderme el labio para no suspirar de excitación.

Los cojones, porque hay que llamar a las cosas por su nombre, también se han
endurecido, formando una bola rugosa tan grande que no puedo abarcarlos con
una sola mano. Lamo esas dos bolas, las noto pesada sobre mi lengua viciosa
que esta dándole lametazos desde la raíz de los huevos hasta el comienzo del
pollón. El olor de su sudor me esta volviendo loca, el olor de un autentico
macho, no puedo resistirme a lame sus ingles como una perra. Mi coñito esta
chorreando flujo que se escurre entre las piernas. Mi chochete esta celoso porque
también quiere jugar, palpita hambriento, suplicando que lo penetren y lo inunden
de ese placer que solamente mi hombre me da. Tengo que consolar a mi coño, masturbándome
lentamente mientras que sigo lamiendo.

Él se ha despertado y me mira con su eterna sonrisa de satisfacción. Durante
el sexo, nunca habla, no hace un solo ruido, ni siquiera jadea. Solo me mira
sonriendo. Sabieno que siempre gana, que no importa cuanto intente resistirme
tarde o temprano el tremendo placer que él meda, hace que pierda el control
gritando como una loca, perdida dentro de una avalancha de orgasmos. Y solo
entonces él cede a su propio placer pero siempre silencioso. Hacerlo gritar
de gusto se ha convertido en un reto para mi, y hoy lo conseguiré.

Me "como" una de sus pelotas; me la meto en la boca y la succiono mientras que
a la otra la careció con las puntas de las uñas. Solo con pensar que están rebosando
de semen me estremezco y cierro con fuerzas mis piernas atrapando la mano juguetona
contra mi clítoris.

Con los dos cojones a la vez atrapados entre mis dientes tiro con suavidad.
Cojones, huevos, pelotas... me encantan recorrer con la lengua su forma ovalada
y firme. Sentir su dureza bajo la piel rugosa y notar como se van calentando
dentro de mi boca.

Quiero darle a mi semental un buen espectáculo. Una mamada es algo tanto físico
como visual. Para ambos, el juego de miradas y la cadencia de los movimientos
es tan excitante como las propias caricias.

Ya es hora de atacar ese delicioso pollón, largo y tan grueso que no puedo rodearlo
con una mano. Es la verga más hermosa del mundo, nada de venas marcadas, ni
tampoco es una de esos penes curvados hacia arriba que solo sirve para hacer
daño a las mujeres. Nada de eso, Este pollón es recto y liso, rematado con un
capullo gordo y sabroso de color púrpura. Es simplemente perfecto.

Voy subiendo dando beso y mordisquitos, pero el poderoso tronco. Quiero hacerlo
sufrir un poco y llevarlo al limite de la excitación. La piel es increíblemente
suave y cálida. Mmmmm ¡Sí! No puedo resistir el placer de pasármelo por la cara
antes de bajar la piel y dejar al descubierto el capullo brillante y bañado
por el líquido preseminal. Siento el arrebato de tragármelo entero como una
niña glotona, pero me detengo en el último momento, con los labios a poco centímetro
de su capullo, rozándolo con mi aliento.

Saco la lengua y recojo el líquido preseminal, mezclándolo con mi saliva y formando
una espuma blanquecina que cuelga desde el capullo hasta mi boca. Las recojo
con lo dedos y la reparto sobre el gordo capullo y usarla como lubricante mientras
que lo amaso y lo aprieto. Su pollón esta tan duro y excitado que ha comenzado
a dar esos saltitos que tanto me gustan. Le agarro el pollón apretando la base
con suavidad y comienzo a chuparla enserio.

Primero le doy lametones mirándole a los ojos lascivamente, pero el bandido
sigue sin reaccionar, esta claro que va a ganar una vez más y aguantara la excitación
todo el tiempo y solo se correrá cuando él quiera. Voy dándole besos en la punta
del capullo, cada vez más profundo hasta que tengo todo el capullo llenándome
la boca. Lo chupo, lo absorbo y paladeo su sabor a hombre. Mi coño hambriento
se expande y se contrae soltando más borbotones de flujo.

Subo y bajo arañando con los dientes los bordes del capullo, su zona más sensible.
Y poco a poco me voy tragando su gran verga, Tengo que abrir la boca al máximo
para que pase su enorme grosor y cuando el capullo empieza a golpear con el
fondo de mi garganta aun queda aun queda un buen trozo de pollón fuera, nunca
podré tragármela toda, así que solo me queda chupar hasta vaciarle los cojones.
Chupo con intensidad, cambio los ritmos y me la saco por completo para lamer
solo el capullo y luego vuelvo a chuparla entera mientras que lo pajeo con las
manos. Puedo sentir como esta aguantando para no correrse, esta al borde del
orgasmo y yo le suplico con la mirada que me lo de todo. Y él me avisa unos
segundos, se desborda dentro de mi boca, indandome con su esencia de hombre,
una leche espesa y caliente. Paladeo ese delicioso sabor tan característico,
agridulce y mineral. Una latigazo de semen tras otros hasta llenarme el paladar.
Froto con fuerza mi cliroris para que mi orgasmo coincida con el suyo y me quedo
adormecida con su aun pollón en la boca, completamente satisfecha.